¡Tuve un déjà vu! Seguramente te ha pasado: estás en una conversación o en un lugar nuevo y, de pronto, una sensación abrumadora te invade. "Esto ya lo viví", piensas. No es un poder psíquico ni un error en la Matrix; es un fenómeno que la ciencia aún intenta descifrar y que afecta a la mayoría de la población.
Según investigaciones recientes, el 66% de las personas (2 de cada 3) ha experimentado un déjà vu al menos una vez en su vida. Curiosamente, este evento suele ser fugaz, durando generalmente menos de 5 segundos.
¿Qué le ocurre al cerebro cuando tiene un déjà vu?
El déjà vu no es un recuerdo real, sino una ilusión de la memoria vinculada a la memoria episódica, que es la encargada de almacenar nuestras vivencias personales. En este proceso, tres regiones clave de tu cerebro entran en juego:
- Hipocampo: El centro de la memoria.
- Amígdala: Encargada del procesamiento emocional.
- Corteza parahipocampal: Ayuda a identificar la familiaridad de lo que vemos.
El ‘déjà vu’ no es una memoria real, sino una forma en que el cerebro procesa la experiencia actual: #ExpertaUNAM > https://t.co/pEuitViHJw pic.twitter.com/pRRLTyqxQU
— UNAM (@UNAM_MX) May 14, 2026
Las 4 explicaciones científicas del "fallo" cerebral
Aunque sigue siendo un misterio con más de 40 teorías propuestas, la ciencia destaca cuatro explicaciones principales:
- Doble procesamiento: Los procesos de memoria se desfasan momentáneamente, perdiendo su sincronía habitual.
- Eco perceptual: La información llega al cerebro por distintas vías con un ligero retraso; cuando llega el segundo mensaje, el cerebro lo interpreta como algo ya vivido.
- Memoria implícita: Recuerdos inconscientes de películas, libros o fotos generan una sensación de familiaridad sin que sepamos de dónde viene.
- Interrupción perceptiva: Una distracción mínima hace que, al retomar la atención, el cerebro sienta que el momento se está repitiendo.
"El déjà vu no es una memoria real, sino una forma en que el cerebro procesa la experiencia actual", dijo Selene Cansino, Facultad de Psicología, UNAM.
¿Por qué sigue siendo un misterio?
A pesar de los avances, estudiarlo es un reto logístico: no puede provocarse en un laboratorio y, cuando ocurre de forma espontánea, no es observable mediante equipos médicos en tiempo real.
Por ahora, nos quedamos con la fascinante idea de que nuestro cerebro es capaz de crear su propia "magia" a través de pequeños fallos de sincronización.
