Hoy se conmemora el Día Mundial de la Salud, pero en México miles de pacientes no tienen nada que celebrar. Mientras el Gobierno Federal asegura que el sistema está cubierto, historias como la de Leonor, quien padece hipertensión, revelan el abandono institucional. Diagnosticada con hipertensión desde hace seis años, Leonor vive hoy bajo la sombra de la negligencia en el ISSSTE, donde el medicamento que mantiene latiendo su corazón simplemente desapareció de los anaqueles.
Desde hace un año, la receta de Dilatrend dejó de surtirse. Para Leonor, la falta de fármacos no es solo una cifra en un reporte, es un golpe directo a su bolsillo: ahora debe desembolsar más de 2 mil 600 pesos al mes para no morir, una cantidad que la obliga a hacer sacrificios extremos para completar su tratamiento.
"No hay": La respuesta constante en las clínicas del ISSSTE
El calvario de Leonor es circular. Cuando no hay medicina, le piden que espere; cuando le avisan que "ya llegó" y acude a la clínica, la respuesta es la misma: "ya se acabó". Esta falta de control en el inventario deja a los derechohabientes en un estado de vulnerabilidad total, donde el derecho constitucional a la salud se convierte en una promesa rota.
Sin medicinas… y sin respuesta
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) April 7, 2026
Leonor, con hipertensión, lleva meses sin recibir su tratamiento en el @ISSSTE_mx y ahora paga más de $2,600 pesos al mes. El desabasto persiste y ni la línea 079 responde.
Pacientes denuncian abandono en su derecho a la salud.
La información… pic.twitter.com/3CGZhkI1lc
La negligencia de las autoridades no solo afecta al transporte o al campo; está calando hondo en la vida de los pacientes crónicos que dependen de una seguridad social que hoy les da la espalda.
La farsa del 079: 15 minutos de espera para un "clic"
Ante las quejas, el Gobierno Federal ha promovido la línea 079 (Atención Ciudadana) como el canal oficial para reportar el desabasto. Nuestra compañera Carmen Sánchez realizó la prueba para verificar la efectividad de este servicio y los resultados fueron frustrantes:
- Primeros intentos: La llamada se cortó de inmediato en dos ocasiones.
- El laberinto del menú: Tras lograr la conexión desde otro número, el sistema ofrece un menú extenso que incluye hasta información de becas, retrasando la urgencia médica.
- La espera final: Tras 15 minutos en la línea esperando reportar el desabasto de Leonor, la operadora simplemente colgó.
En este Día Mundial de la Salud, la realidad para pacientes como Leonor es que no hay medicinas, no hay citas y, lo más grave, no hay nadie al otro lado de la línea para atender su reclamo.
