Si buscas una escapada de fin de semana cerca de la Ciudad de México (CDMX), El Oro, Estado de México (Edomex), es una excelente opción. Este Pueblo Mágico combina historia minera, naturaleza y aventura, además de destacar por sus artesanias elaboradas con ocoxal, las hojas secas del pino.
¿Dónde queda el pueblo mágico El Oro?
El Oro se ubica en el noroeste del Estado de México, muy cerca de los límites con el estado de Michoacán. Forma parte del programa de Pueblos Mágicos y se encuentra a unos 150 kilómetros de la Ciudad de México, un recorrido de aproximadamente 2 a 2 horas y media en automóvil, dependiendo en tráfico que se presente en las vialidades.
El municipio es conocido por su pasado minero, su arquitectura de influencia europea y sus atractivos naturales.
Además de recorrer el centro histórico, los visitantes pueden conocer la Presa Brockman, practicar actividades de aventura como tirolesa y puente colgante en sus alrededores, y adquirir artesanías alaboradas con ocoxal, una fibra natural obtenida de las hojas del pino.
Planea tu visita ya que sus horarios son viernes, sábado y domingo, de 10:00 am a 18:00 horas.
¿Qué puedes hacer en El Oro, Estado de México?
El Oro ofrece actividades para quenes buscan naturaleza, historia y aventura. Puedes recorrer su Centro Histórico y admirar edificios como el Teatro Juárez y el Palacio Municipal de El Oro, que reflejan el esplendor de la época minera.
También es posible visitar el Museo Estatal de Minería para conocer la historia de la extracción de oro y plata en la región.
Si prefieres el contacto con la naturaleza, puedes visitar la Presa Brockman para caminar, andar en bicicleta, pasear en lancha o disfrutar de un día de campo.
En los alrededores también encontrarás una cascada con actividades de aventura como tirolesa, puente colgante y senderismo. Además, no puede irte sin conocer las artesanías elaboradas, puente colgante y senderismo.
Además, no puedes irte sin conocer las artesanías elaboradas con ocoxal, una fibra natural de hojas de pino que los artesanos locales transforman en figuras decorativas y utilitarias.
