El Hospital IMSS-Bienestar de Nogales, Sonora, enfrenta una crisis estructural y operativa crítica que compromete la salud de la población más vulnerable. Médicos del centro de salud más importante del municipio denuncian condiciones laborales deplorables, que incluyen trabajar a temperaturas de 31 grados centígrados sin aire acondicionado y la falta de herramientas para el manejo de desechos sanitarios.
Esta precariedad se ve agravada por un esquema administrativo que condiciona el abasto de medicamentos a metas de “productividad” imposibles de cumplir sin insumos, además de presuntas tácticas institucionales diseñadas para “sembrar el terror” y ahuyentar a los pacientes, dejando a los profesionales de la salud cruzados de brazos ante la falta de recursos básicos para operar.