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Inés...perado: Prefirió amputarse antes que fallarle a su equipo

El Estadio Maracaná resguarda la leyenda de Carlos José Castilho, el emblemático guardameta del Fluminense que desafió los límites del profesionalismo; te cuenta Inés Sáinz.

El estadio Maracaná guarda secretos. Uno de ellos lleva el nombre de Carlos José Castilho, el emblemático guardameta del Fluminense que desafió los límites del profesionalismo. Inés Sáinz nos cuenta la historia.

El jugador que se sacrificó por su equipo

La historia definitiva en torno a su figura nació en 1957, cuando una severa lesión en el dedo meñique amenazaba con dejarlo fuera de las canchas durante varios meses de competencia.⁣

Ante la negativa de abandonar a su equipo en un momento crucial, Castilho tomó la fría decisión de amputarse la falange dañada; apenas dos semanas después de la cirugía, ya estaba de regreso bajo los tres palos defendiendo el arco.⁣

Castilho veía el fútbol distinto, era daltónico; los balones amarillos los veía rojos y los blancos se perdían con el brillo de la noche. Aún así, sus reflejos eran de leyenda.

Para los rivales era el suertudo para a los hinchas Sao Castilho, el santo.

La historia contada por Inés Sáinz

Una lesión en el dedo meñique amenazaba con dejarle meses fuera de la competencia. Los médicos exigían reposo, pero Castilho eligió lo inesperado: amputarse el dedo para volver antes a resguardar su arco.

Dos semanas después ya estaba listo bajo los tres palos defendiendo el escudo que tanto amaba.

Ningún busto, ni placa ni medalla pueden hacerle justicia a este sacrificio; Castilho dio todo: sus manos, su cuerpo y su vida.

El Maracaná lo sabe; en ese arco no sólo hubo un portero, hubo un hombre que prefirió perder parte de sí mismo antes que fallarle a su equipo.

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