Tanto que criticaron el nepotismo del pasado y resultaron profesionales para convertir la política en un negocio familiar. La familia del expresidente AMLO ya se formó en la fila rumbo a 2027: su hijo Andy López Beltrán y su hermano Pío López Obrador se registraron formalmente en las encuestas de Morena para amarrar una diputación federal. Mientras Andy realiza actos de campaña en el Distrito 6 de Tabasco ignorando la ley electoral e impune ante expedientes de huachicol fiscal, nexos denunciados y la red de contratos millonarios con Amílcar Olán. En Chiapas Pío López Obrador reaparece sonriente pidiendo el voto por Tuxtla Gutiérrez, tras haber quedado impune por los videos donde recibía sobres amarillos con dinero en efectivo.
La prisa de la dinastía López por llegar a la Cámara de Diputados no busca representar a los ciudadanos, sino conseguir el fuero constitucional como la única coraza efectiva contra un proceso penal ante el pánico a la justicia. El partido que prometió no mentir, no robar y no traicionar se convirtió en un escudo de protección, reviviendo el riesgo de repetir el fenómeno de Rubén Rocha Moya y Enrique Inzunza. Aunque pretendan disfrazar la desesperación por el fuero con discursos de servicio público, la protección a la familia López queda en evidencia. Yo soy América López y esto es Casilla 27.