Oaxaca es famoso por sus sabores, pero pocos conocen el origen de uno de sus tesoros más frescos: las nieves tradicionales. Todo comienza en La Nevería, una comunidad pequeñita y discreta escondida entre las montañas de la Sierra Norte, que hoy nos abre sus puertas para contarnos su historia de altura.
Donde el agua se hacía hielo sola en Oaxaca
Hace muchos años, cuando no existían los refrigeradores, los habitantes de esta zona descubrieron el poder de su clima. Cuenta la historia que fabricaban canoas con troncos de madera para almacenar agua.
Al despertar, el frío de la montaña ya había hecho su magia: el agua amanecía convertida en piezas de hielo. Esos bloques se envolvían en petates y se transportaban en burritos hasta la ciudad para preparar las famosas nieves que hoy tanto nos gustan.
Un pueblo pequeño de Oaxaca a 2 mil 700 metros de altura
Llegar a La Nevería es como tocar el cielo. Se ubica a más de 2 mil 700 metros sobre el nivel del mar, lo que la convierte en una de las poblaciones más altas y frías de la región.
Actualmente, solo viven ahí unas 70 personas, pues con el paso de los años muchos jóvenes han tenido que migrar en busca de otras oportunidades. Sin embargo, los que se quedaron están decididos a que su hogar siga vivo.
#NuestroMéxico | La cuna oculta de las nieves tradicionales de Oaxaca. 🍧✨
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) February 19, 2026
En la Sierra Norte nace la tradición de las nieves oaxaqueñas, originada en La Nevería, donde el hielo se recolectaba de forma natural y se transportaba en burros.
Hoy, esta comunidad a 2 mil 700… pic.twitter.com/2W9uV39FW7
Baños de bosque: medicina natural entre árboles
Para evitar que el pueblo se quede vacío, la comunidad ha decidido aprovechar sus impresionantes paisajes. Sus bosques, cascadas y manantiales son el escenario perfecto para practicar el “baño de bosque”.
Como explica el guía Roberto Illescas, se trata de una caminata sanadora donde tienes contacto directo con las plantas y experimentas diferentes microclimas que te ayudan a desconectar del estrés de la ciudad.
Maíz de colores y berros frescos
El clima frío no solo sirve para el hielo; también es ideal para la siembra. En La Nevería, los campos se llenan de colores gracias a sus cultivos de maíces criollos y berros verdes que crecen con el agua pura de la sierra.
Los habitantes han creado rutas turísticas como la “Ruta de los colores del maíz” y recorridos de plantas medicinales, ofreciendo empleo a las nuevas generaciones y compartiendo su sabiduría con los visitantes.
Un paraíso discreto que vale la pena conocer
La Nevería es el testimonio de que la vida en las alturas es tranquila pero llena de riqueza. Es una comarca discreta, fría y llena de neblina, pero con un corazón enorme que late a través de sus tradiciones.
Si buscas un lugar para sanar el alma, aprender de historia y respirar el aire más puro de México, este paraje oaxaqueño es el destino ideal.