La búsqueda incansable que se vive en la mina Santa Fe, ubicada en el municipio de El Rosario, Sinaloa, ha dado un giro doloroso. El equipo que coordina las labores de rescate confirmó que, tras horas de remover material y apuntalar túneles, localizaron el cuerpo de un tercer trabajador.
Apenas se dio el aviso del descubrimiento, los especialistas activaron las maniobras técnicas para extraer los restos con el mayor cuidado posible. No se trata solo de un procedimiento logístico; es el rescate de alguien que salió a trabajar y no volvió.
El proceso de identificación y el dolor de las familias
Tras lograr la recuperación, la Fiscalía General del Estado de Sinaloa tomó las riendas del caso. El cuerpo fue trasladado de inmediato al área forense, donde se realizarán los estudios necesarios para ponerle nombre y apellido de manera oficial. Aunque el dolor es evidente, las autoridades han enfatizado que las pruebas de identidad son un paso crucial para dar certeza jurídica y paz a los deudos.
La carrera contra el tiempo por el último compañero
A pesar del cansancio físico y emocional que pesa sobre los rescatistas, la misión en Santa Fe está lejos de terminar. En el sitio del derrumbe se mantiene un despliegue humano impresionante que trabaja las 24 horas del día. El objetivo es claro: no se irán de ahí hasta encontrar al cuarto y último trabajador que todavía permanece desaparecido entre las rocas.
Las labores en la mina continúan sin interrupciones, desafiando el terreno inestable con la esperanza de cerrar este ciclo de búsqueda. Mientras la Fiscalía avanza con los protocolos de los tres cuerpos recuperados, el corazón de Sinaloa sigue puesto en ese último punto del mapa donde se intenta rescatar al minero que falta por regresar a casa.
