El calendario astronómico de octubre contempla la llegada de uno de los eventos astronómicos más representativos (y de gran deleite visual) del otoño: la Luna del Cazador. Este fenómeno destaca tanto por la tradición cultural que arrastra desde siglos atrás como por las particulares características visuales que exhibe al asomarse por el horizonte. Aquí te dejamos la fecha y hora para poder observarla.
¿Qué es la Luna del Cazador?
La Luna del Cazador es la denominación tradicional que recibe la primera luna llena que ocurre de manera posterior a la Luna de la Cosecha. Astronómicamente, se trata de un plenilunio en el que la Tierra se posiciona en una línea casi directa entre el Sol y la Luna, permitiendo que la cara visible del satélite reciba la luz solar en su totalidad.
¿Por qué se llama Luna del Cazador?
Su nombre se remonta a las antiguas costumbres agrícolas y ganaderas de las comunidades del hemisferio norte. Una vez concluidas las labores de recolección en los campos tras la Luna de la Cosecha, la tierra quedaba limpia y despejada, lo que facilitaba ubicar a los animales.
Adicionalmente, el brillo prolongado de esta luna llena durante las primeras horas del atardecer brindaba iluminación extra a los cazadores para rastrear presas y almacenar alimento antes de la llegada del invierno.
¿Cuándo será la Luna del Cazador desde México?
En territorio mexicano, la fase de plenilunio alcanzará su punto máximo exacto la noche del 25 de octubre. Sin embargo, la apariencia de un disco brillante y redondeado se mantendrá visible a simple vista a lo largo de tres noches consecutivas, del 25 al 27 de octubre.
¿A qué hora se podrá ver la Luna de Cazador en México?
El momento exacto del plenilunio se registrará a las 22:12 horas (tiempo del centro de México) del 25 de octubre. No obstante, el mejor momento para apreciar el fenómeno en el firmamento es durante la salida de la Luna, estimada alrededor de las 17:40 horas.
¿La Luna del Cazador se ve más grande o más naranja?
Al momento de emerger por el horizonte, la Luna suele proyectar tonos dorados o rojizos. Este tono no responde a un cambio real en la superficie del satélite, sino a la interacción de su luz con la atmósfera terrestre, la cual actúa como un filtro que dispersa las ondas azules y deja pasar las tonalidades cálidas.
Por otro lado, la impresión de que el disco lunar posee un tamaño superior al habitual es consecuencia de la "ilusión lunar". Al encontrarse cerca del horizonte, la mente humana compara automáticamente la Luna con objetos terrestres como colinas, árboles o edificaciones, produciendo el efecto visual de una escala mucho mayor a la real.
