Estefanía Sauceda, médica residente del Hospital General Regional 270 del IMSS Reynosa, denuncia haber sido víctima de acoso sexual, violencia, amenazas de muerte y de hostigamiento por parte de sus compañeros residentes.
El acoso a Estefanía ha sido ignorado por las autoridades, pues su agresor continúa en su mismo entorno laboral.
“La última amenaza fue que iban a destrozar mi cuerpo en el Viaducto y que ahí lo iban a ir a recoger”, explicó la doctora en una entrevista con Azteca Noticias.
Denuncias de Estefanía fueron ignoradas por las autoridades del hospital IMSS en Reynosa
La médica residente contó que el acoso comenzó tras exponer a varios de sus compañeros que presentaban ciertas irregularidades en sus horas de trabajo, pues en ciertos turnos solían ingerir alcohol, para después regresar a las guardias. Una situación que ponía en riesgo a los pacientes, afectando su integridad.
Después de las acusaciones, los compañeros involucrados comenzaron el hostigamiento y el acoso a Estefanía, el cual evolucionó a abuso físico y acoso sexual; sin embargo, al pedir ayuda, fue ignorada y revictimizada.
“Este compañero ha motivado a los demás compañeros a que me hostigue, a que me callen, a que me griten, a que me amenacen”, contó la doctora.
Al pedir ayuda, el director del hospital, Enrique Silva, apoyó al compañero violentador, asegurando que Estefanía no había sido violentada por él. Además, le aclaró que si ella no estaba capacitada para esto, lo mejor era que se cambiara de área.
”Me empujó contra el escritorio”: El ataque que dejó a Estefanía sedada y la humillante respuesta de los médicos
“Recibí tocamientos. Me empujó dos ocasiones contra el escritorio”. Estefanía fue violentada más de una vez, la última de ellas la dejó con un en un cuadro de choque, por lo que tuvo que fue sedada. Nuevamente expuso la situación a directores y jefes de servicio, volviendo a ser ignorada y minimizada por ellos.
La médica aseguró que suplicó no volver a trabajar con su violentador; sin embargo, el doctor Enrique Silva, le dijo que en ese caso le buscarían un lugar donde hiciera papelería.
“El día 9 de enero (...) Toda esa semana estuve expuesta a mi violentador (...) Fue cuando recibí tocamientos, él me empujó dos ocasiones contra el escritorio (...) Fue tanta la violencia psicológica que paré en grupo de choque sedada y nuevamente revictimizada”, compartió la doctora.