A más de 11 mil kilómetros de México, entre mezquitas, bazares y calles históricas de Estambul, una mujer mexicana logró algo impensable: convertir la comida mexicana en un fenómeno en Turquía. Se trata de Patricia González, originaria de Irapuato, Guanajuato, quien pasó de cocinar platillos caseros para amigos a construir la cadena de restaurantes mexicanos más grande de Medio Oriente.
Su historia comenzó por amor. Patricia llegó a Turquía tras enamorarse de un hombre turco, pero fue la nostalgia por México la que terminó cambiando su vida para siempre: “Soy mexicana de Irapuato, Guanajuato, orgullosamente mexicana”, cuenta Patricia a cámaras y micrófonos de Azteca Noticias.
¿Cómo nació el restaurante mexicano “Ranchero” en Turquía?
¡Todo comenzó en casa! Patricia preparaba comida mexicana para reuniones familiares y amigos extranjeros fascinados con los sabores, colores y tradiciones mexicanas: “En mi casa hacía comidas, invitaba gente y a todo el mundo le gustaba mucho. Un día dijimos: vamos a poner un restaurante”, relata.
Así nació Ranchero, un negocio que comenzó prácticamente desde cero, haciendo tortillas a mano y adaptando ingredientes locales para recrear auténticos sabores mexicanos. Hoy, dos décadas después, Ranchero cuenta con:
- 9 restaurantes
- 5 sucursales en Estambul
- 4 más en Ankara
- Más de 400 empleados turcos.
¿Cómo conquistó el paladar turco con comida mexicana?
Aunque Turquía comparte con México valores como la hospitalidad y la importancia de la familia, adaptar la intensidad de la gastronomía mexicana fue uno de los principales retos: “Sí hay que acomodar un poco el sabor para la gente”, reconoce Patricia.
Su hija, Nilu González, explica que el picante suele reducirse, pero mantienen intacta la esencia mexicana: “Nunca salimos de nuestra línea de ser 100% mexicanos”.
Los restaurantes destacan por sus colores vibrantes, decoración tradicional, música mexicana y celebraciones como el Día de Muertos, que ya forman parte de la experiencia cultural que viven miles de turcos.
Más que un restaurante: Una embajada cultural mexicana
Ranchero no solo vende tacos, enchiladas o margaritas. Para muchos visitantes, se ha convertido en una ventana hacia México. Turcos vestidos de charro, altares, música ranchera y paredes llenas de colores convierten cada sucursal en un pequeño rincón mexicano en Medio Oriente: “Aquí representas a México más que nosotros”, le han dicho embajadores mexicanos a Patricia.
La historia de esta empresaria mexicana demuestra cómo la cultura puede cruzar fronteras y conectar mundos completamente distintos. Porque a veces, un taco, una tortilla hecha a mano o una canción ranchera pueden convertirse en el puente más poderoso entre dos países.