Mientras usted transita por las calles de la capital o cualquier punto del país, no lo hace solo. Junto a los ciudadanos, operan silenciosamente los engranajes de la Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA). México, por su proximidad geográfica y valor estratégico, ha dejado de ser un simple vecino para convertirse en una de las estaciones de inteligencia más activas del mundo.
De Kennedy a la Operación Litempo
La relación entre México y la CIA no es nueva; está incrustada en la historia misma del Estado mexicano. Documentos desclasificados sobre el asesinato de John F. Kennedy revelan que el espionaje no solo era tolerado, sino coordinado desde la oficina presidencial.
Bajo la Operación Litempo, impulsada por el entonces presidente Adolfo López Mateos, México colaboró activamente interviniendo teléfonos de agentes extranjeros y realizando vigilancia física. Este nivel de cooperación orgánica se mantuvo vigente hasta 1994, marcando una era donde la confianza entre ambas naciones permitía compartir las piezas del rompecabezas geopolítico.
Rusia y el nuevo campo de batalla
Hoy, el escenario ha evolucionado. La estación de la CIA en México sigue en pie, pero sus objetivos han cambiado. Según expertos, Rusia ha retomado a México como base de operaciones para espiar a Washington, lo que explica el inusual número de personal diplomático en su embajada en la Ciudad de México, pese a los limitados lazos económicos entre ambos países.
El narco: La nueva “primera trinchera”
Para la CIA, el enemigo ya no es solo el espía soviético de la Guerra Fría. Hoy, la prioridad es el crimen organizado, analizado ahora como una amenaza transnacional que desafía la soberanía y la seguridad estadounidense.
“Cuando hay confianza se comparte mucho... pero cuando no la hay, la cosa se pone fría”, advierte Fulton Armstrong, exanalista de la CIA.Armstrong señala un punto crítico: en esta lucha contra el narco, son los elementos mexicanos quienes están en la “primera trinchera” y quienes “sangran cuando hay balazos”. Sin embargo, la efectividad de la CIA en territorio mexicano depende totalmente de la voluntad política y la cooperación del gobierno local.
Un desafío de soberanía
El gran desafío actual es que los cárteles no son un enemigo externo, sino un fenómeno interno que limita la capacidad de maniobra de cualquier agencia extranjera. La falta de cooperación actual no solo frena la ayuda que la CIA puede prestar, sino que eleva las tensiones con Washington a niveles históricos.