En Bélgica, monjas producen cerveza
Reuters
10 diciembre 2021
Ilse Lorena Trejo
Internacional - Notas
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En Bélgica, monjas producen cerveza para recaudar fondos

En Bélgica, monjas recurren a una ocupación que durante cientos de años había sido propiedad exclusiva de los monjes: la elaboración de cerveza.

En Bélgica, el grupo de monjas de la Abadía de Maredret, recurrió a la producción de cerveza para recaudar fondos.

Esta comunidad benedictina de monjas, fundada en 1893, decidió hace unos cinco años que había llegado el momento de producir una cerveza impregnada de historia y valores, al tiempo que ayudaban a reparar los tejados con goteras y las paredes agrietadas de su convento.

Tras casi tres años de colaboración con el cervecero e importador John Martin, en verano salieron a la venta Maredret Altus, una cerveza ámbar de 6,8% con clavo y bayas de enebro, y Maredret Triplus, una rubia de 8% que incorpora cilantro y salvia.

Hermana Gertrude:

Nuestro objetivo era hacer una cerveza que pudiera mejorar la salud de las personas. Nuestro proyecto trataba de respetar la naturaleza humana, que consiste en no comer ni beber cualquier cosa. Una cerveza a base de hierbas cumplía muy bien nuestros objetivos de ayudar a la gente con su salud.

Las monjas beben una cerveza cada domingo

La cerveza de estas monjas se basa en la espelta, un grano mencionado en los textos de Santa Hildegarda, una abadesa benedictina alemana del siglo XI que ha inspirado a la orden en Bélgica, junto con las plantas que se cultivan habitualmente en el jardín de las monjas.

Edward Martin, jefe de destilación y bisnieto del fundador de la cervecera, afirma que la producción actual es de 300.000 botellas de cerveza al año. Fuera de Bélgica, ya se vende en Italia y España.

La cerveza de abadía, que implican el pago de derechos por parte de la cervecera a cambio de utilizar el nombre de la abadía, son habituales en Bélgica.

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