Las redes sociales se han inundado de videos de jóvenes que caminan en cuatro patas, usan máscaras y se identifican abiertamente como animales (perros, caballos, lobos, entre otros). Conocidos como “Therians”, este grupo ha generado desconcierto, burlas e incluso propuestas legislativas.
Para entender este fenómeno urbano más allá del clickbait, Hechos AM entrevistó a Saúl Arellano, investigador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo de la UNAM, quien ofreció un diagnóstico claro: no estamos ante una enfermedad mental, sino ante un síntoma de una sociedad fracturada.
¿Qué pasa con los therians en México? “No es una patología, es búsqueda de identidad”
Ante el alarmismo de algunos padres de familia, el especialista de la UNAM fue contundente al descartar que se trate de un trastorno. Explicó que, en contextos marcados por la desigualdad y la falta de canales de participación, las juventudes desplazan su necesidad de integración hacia lo cultural y simbólico.
“Lo que buscan es no ser rechazados, encontrar una forma de integrarse a una sociedad que les rechaza, que les discrimina, que les violenta... No es un defecto de una persona que de pronto está loca, como se les dice en redes”, señaló Arellano.
El investigador equiparó a los Therians y a los Furries con tribus urbanas históricas —como los emos o los punks—, destacando que su comportamiento performativo e hipervisual está diseñado precisamente para llamar la atención en la era de la viralidad.
Leyes innecesarias en Nuevo León por Therians
El debate ha escalado al terreno político. En Nuevo León, donde se estima que hay cerca de un centenar de jóvenes en esta condición (mientras que en la CDMX la cifra podría llegar a miles), han surgido voces que piden legislar para proteger a los Therians.
Para Arellano, crear nuevas normativas es redundante y desvía la atención del problema real.
“Sería innecesaria la ley porque la Constitución ya nos garantiza en el artículo primero el derecho a la no discriminación y en el artículo cuarto el derecho a la identidad... Aquí de lo que estamos hablando es de una sociedad muy intolerante”, aclaró.
El costo de la polarización política en México
Lejos de vanagloriar las acciones de las autoridades, el análisis sociológico apunta directamente a la clase política como uno de los detonantes de este tipo de desintegración social. El investigador subrayó que el fomento constante del pleito desde las esferas de poder permea en la sociedad.
“La política ha llevado en este país a una conflictividad de todos los días; se sigue fomentando no la cohesión, sino la disputa. Evidentemente, quienes tienen la mayor responsabilidad son las y los políticos”, advirtió.
Aunque el experto considera que el movimiento Therian probablemente sea pasajero, dejó una advertencia clara: combatir estas expresiones con memes y estigmatización solo agrava la exclusión. La respuesta, concluyó, debe centrarse en la educación, el fortalecimiento familiar y la construcción de un país más tolerante.