En el corazón del desierto mexicano, donde las fronteras de Coahuila, Durango y Chihuahua se encuentran, existe un punto donde el viento parece detenerse y la tecnología se vuelve inútil. Es la Zona del Silencio, un territorio envuelto en un misticismo que comienza justo después de pasar el “Cristo del Desierto”, un monumento donde los locales aseguran que “hasta ahí te acompaña Dios” y de ahí en adelante, estás a tu suerte. Hoy, en la sección Nuestro México de Hechos con los Ruiz Lara, exploramos más de este enigmático lugar al norte de nuestro país.
En este rincón de nuestro país, el silencio no es ausencia de ruido, sino una presencia inquietante. Desde que las señales de radio y celulares dejan de funcionar, el visitante comprende que ha entrado en una dimensión distinta.
“Tierra de OVNIs": Testimonios de lo inexplicable
Para los habitantes del pueblo de Acatita, los avistamientos de luces y naves extrañas no son cuentos de ciencia ficción, sino parte de su cotidianidad. Los relatos de contacto con “otros seres” abundan entre los guías locales.
Uno de los casos más estremecedores es el de Don Maximino, un hombre que vivía en la soledad del desierto y desapareció sin dejar rastro alguno. Pese a las búsquedas intensas, incluso con helicópteros, nunca se encontró nada. "Él nos decía que miraba naves raras y que algún día se iría con ellos; al final, entendimos que en verdad se lo llevaron los marcianos”, relata un guía de la zona.
Rebeca Aviña, habitante del lugar, narra cómo ella y su esposo fueron seguidos por un objeto compuesto por dos discos de colores vibrantes mientras viajaban en moto: “Esa cosa iba avanzando junto con nosotros... hasta la fecha no le encuentro explicación a lo que vimos”.
Magnetismo, meteoritos y ventanas al espacio
Pero el misterio no es solo visual. La Zona del Silencio es un imán para los objetos celestes. Ross Cantú, investigadora de lo paracientífico, explica que el Valle de Acatita es un lugar enigmático que atrae meteoritos de forma constante.
Las ondas de radio no entran directamente al área, fenómeno que le dio su nombre al lugar., el área resguarda yacimientos de huesos de dinosaurio y restos marinos ancestrales.
Investigadores y locales describen la aparición de esferas plateadas y lo que parecen ser “vórtices” o ventanas en el espacio que se abren sobre las dunas blancas.
Un silencio que es presencia
¿Son naves espaciales, magnetismo natural o simplemente mitos del desierto? En la Zona del Silencio, la pregunta sobre si estos fenómenos son reales ha quedado atrás para quienes ahí viven; ellos simplemente los experimentan.
Lo que queda claro tras recorrer este punto de Coahuila es que, aunque el mapa marque un vacío en el desierto, nunca se está solo. El silencio en este lugar es la voz de algo que, probablemente, la ciencia aún no alcanza a comprender.