Aduanas de México e instalaciones de la Fiscalía General de la República ( FGR ) eran custodiadas nada menos que por personal de una de las empresas de seguridad propiedad de la red criminal que lideraban Raúl Rocha Cantú , dueño del concurso Miss Universo , y su socio Jacobo Reyes.
Servicios Especializados de Investigación y Custodia (SEICSA), una de las cinco empresas empleadas para el tráfico de armas por esta organización delictiva, en el sexenio morenista pasado recibió contratos millonarios para vigilar edificios de casi 20 dependencias gubernamentales, así lo revela una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción.
Entrega de armas al CJNG y La Unión Tepito
Fuerza Informativa Azteca (FIA) dio a conocer que el grupo utilizó cinco empresas de seguridad como “fachada” para presuntamente traficar armas, remarcarlas y entregarlas a cárteles como el Jalisco Nueva Generación y La Unión Tepito.
Pero, a la par de las actividades criminales, SEICSA recibió entre 2020 y 2022 al menos 30 contratos por parte de la Fiscalía General de la República por más de 300 millones de pesos para servicios de seguridad y vigilancia en sus sedes y delegaciones en diversos estados del país.
Así lo revelan los datos del portal ComprasMX de la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno y de la Plataforma Nacional de Transparencia.
¿Qué se sabe de SEICSA? Contratos millonarios y custodia de puentes fronterizos
La empresa de seguridad SEICSA tiene como representante legal a Jorge Enrique Alberts Ponce, alias “Yoryi”, señalado en el expediente penal como uno de los operadores claves del grupo criminal de Rocha Cantú. Garantizaba que el arsenal llegara a los narcotraficantes.
La compañía de seguridad de la organización delictiva logró entre 2018 y 2024 contratos millonarios, incluso con el Sistema de Administración Tributaria.
Ya en el colmo, su personal llegó a custodiar puntos fronterizos en las aduanas de Tijuana, en Baja California, así como en Nogales y Guaymas, en Sonora.
Sí, en esas aduanas donde operan los huachicoleros fiscales, otro de los delitos en los que el grupo de Rocha Cantú era especialista, con una red de complicidades a todos los niveles, del norte al sur de México.