La discusión en torno al llamado “Plan B” de la reforma electoral vuelve a tensarse en el Congreso mexicano, en medio de desacuerdos entre aliados y acusaciones cruzadas que mantienen la iniciativa en un escenario incierto.
Morena y aliados chocan por la fecha de la revocación
El principal punto de conflicto gira en torno a la fecha para la consulta de revocación de mandato. Mientras Morena insiste en que se realice el mismo día de la jornada electoral del próximo año, sus aliados —particularmente el Partido del Trabajo y sectores del Partido Verde Ecologista de México— acusan que se está modificando el acuerdo original, que contemplaba realizarla en agosto.
Plan B de la reforma electoral se hunde: Morena se pelea con sus propios aliados
El senador Alberto Anaya reconoció que el debate sigue abierto y que la discusión de fondo se mantiene en revisión, evidenciando que no hay consenso entre las fuerzas que originalmente respaldaban la propuesta.
Sin consenso en el oficialismo: reforma electoral entra en fase crítica
Desde la Cámara de Diputados, el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, elevó el tono al señalar que los aliados deberán asumir su responsabilidad en caso de que no se logren acuerdos, dejando ver un distanciamiento dentro del bloque oficialista.
Por su parte, el senador Ignacio Mier, quien previamente había proyectado una aprobación antes de Semana Santa, ahora reconoce que los tiempos podrían moverse. Aunque mantiene la intención de llevar el dictamen al Pleno, evita comprometer una fecha definitiva ante la falta de consensos.
En la misma línea, Óscar Cantón Zetina advirtió que, para que la reforma pueda aplicarse en el proceso electoral de 2027, deberá aprobarse a más tardar en mayo, ya sea durante el periodo ordinario o en un eventual periodo extraordinario.
La oposición cierra filas contra la reforma
Del lado opositor, la postura es contundente. Legisladores del Partido Acción Nacional y del Partido Revolucionario Institucional han adelantado su voto en contra, al considerar que la iniciativa no responde a las necesidades democráticas del país.
El coordinador panista en el Senado, Ricardo Anaya, aseguró que incluso los aliados de Morena han evidenciado las debilidades del proyecto, al tiempo que criticó que no se atiendan problemas como la influencia del crimen organizado en los procesos electorales.
En tanto, el priista Manuel Añorve acusó que la verdadera intención de la reforma es debilitar a la oposición y reducir el peso político de partidos aliados como el PT y el Verde.
Un futuro incierto para el “Plan B”
Con posturas enfrentadas, ajustes en los plazos y una creciente fractura entre aliados, el “Plan B” de la reforma electoral permanece en una especie de limbo legislativo. Lejos de consolidarse, la iniciativa enfrenta un riesgo real de estancarse o incluso colapsar si no se logran acuerdos en las próximas semanas.
