El silencio también comunica. Y en el caso del Instituto Nacional Electoral (INE) ese mutismo frente a la nueva reforma electoral ha pesado tanto como una declaración abierta.
Mientras la iniciativa avanza sin consensos entre Morena y sus aliados, al interior del árbitro electoral crece la inquietud: el golpe no solo sería político, también operativo y presupuestal.
El INE frente a la reforma electoral
En un comunicado, la dependencia sostuvo que fijará postura solo cuando conozca el texto íntegro de la iniciativa. “Hasta entonces”, dicen, el INE permanecerá quieto, casi inmóvil, como un edificio que observa cómo se redefine su propio destino.
Pero ese silencio no es sinónimo de calma. La reforma llegó sin acuerdos, detonó fricciones dentro de la 4T y abrió un frente incómodo para el organismo encargado de organizar las elecciones.
El recorte presupuestal que pone en riesgo al árbitro electoral
Uno de los puntos más delicados es el recorte del 25% al presupuesto. La medida, presentada bajo la bandera de la austeridad, impactaría de lleno al INE, a los partidos políticos y a los tribunales electorales.
Para el consejero Martín Faz, el riesgo es evidente. “Una reducción de carácter presupuestal coloca al instituto en una situación compleja para el cumplimiento de sus atribuciones”, advirtió.
Menos recursos significan menos capacidad operativa, justo cuando la reforma exige más fiscalización y más control sobre candidatos y partidos.
Adiós al PREP y más incertidumbre en la noche electoral
La iniciativa también adelanta los cómputos distritales de miércoles a domingo. El efecto colateral: la desaparición del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP).
Sin esta herramienta, los conteos rápidos podrían retrasarse y la certeza sobre los ganadores llegar más tarde. Más en un país donde los resultados siempre vienen empañados de acusaciones de fraude.
Sobrerrepresentación: el elefante en la sala del Congreso
Hay un tema que la reforma pasa por alto y que ya provocó choques internos en 2024: la sobrerrepresentación legislativa. Aquella distorsión permitió que Morena y aliados obtuvieran una mayoría calificada en San Lázaro, clave para reformas constitucionales polémicas.
“La sobrerrepresentación de hasta 8 % puede seguir existiendo”, recordó Martín Faz. Es decir, el problema estructural permanece intacto.
La propuesta redefine las diputaciones: 100 se asignarían a “segundos mejores lugares” y otros 100 mediante lista abierta, con ocho escaños reservados para migrantes. En el Senado, el golpe es mayor: desaparecen los 32 plurinominales y la Cámara Alta se reduce a 96 senadores.
Así, mientras el INE espera el texto final, la reforma avanza dejando preguntas abiertas. Y en democracia, el silencio, a veces, es la señal más ruidosa.