Lo que debía ser la gran transformación democrática del país terminó en un choque frontal contra el muro de la soberbia. La Reforma Electoral, encomendada por la presidenta Claudia Sheinbaum a sus operadores de mayor confianza, Pablo Gómez y Jesús Ramírez Cuevas, ha sido declarada oficialmente un fracaso. Lejos de lograr el consenso prometido, la cerrazón de este binomio no solo dinamitó los puentes con la oposición, sino que provocó una fractura sin precedentes con sus propios aliados del PT y el PVEM.
Señalados hoy como los “arquitectos del desastre”, Gómez y Ramírez enfrentan el repudio incluso dentro de las filas de Morena, donde se les acusa de haber montado una farsa legislativa que hoy deja a la Presidenta en una posición de vulnerabilidad política.
Simulación y foros de “oído sordo”
La estrategia de “parlamento abierto” resultó ser, en palabras de quienes participaron, una mera puesta en escena. Francisco Negrete, exmilitante de Morena, relató su experiencia en las audiencias presididas por el dúo dinámico: “Expresé siete acciones... ni mi propuesta ni la de cientos fueron traducidas en la propuesta legislativa”. La crítica es unánime: Morena se empeñó en una simulación que terminó por estrellarse debido a la megalomanía de sus operadores.
🏛️⚖️ Avanza el "Plan B"…
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) March 25, 2026
El llamado Plan B de la reforma electoral fue aprobado en comisiones del Senado.
Sin embargo, podría atorarse en el pleno porque el Partido del Trabajo no ha dado su respaldo.
El dictamen pasará al pleno, donde se definirá si este polémico plan… pic.twitter.com/qWbSPWIOpJ
Analistas políticos como Froy López advierten que este fracaso es producto de una embriaguez de poder. Pablo Gómez y Jesús Ramírez no midieron fuerzas y creyeron que podían hacer a un lado a los mismos aliados que les otorgaron la sobrerrepresentación en el Congreso. El resultado fue un “portazo” de los partidos del Trabajo y Verde Ecologista, quienes prefirieron salvar su propia relevancia antes que someterse a la visión de los asesores presidenciales.
Fuego amigo: El llamado a “sacudirse” el lastre
El mal sabor de boca ha llegado al Senado, donde figuras como Higinio Martínez exigen una autocrítica pública urgente. “No pueden ser los medios los que nos critiquen”, sentenció el senador, sugiriendo que el error debe reconocerse desde casa. Sin embargo, la recomendación de los aliados es más drástica: piden que la presidenta Sheinbaum se “sacuda” definitivamente a Jesús Ramírez Cuevas.
Pese a los constantes errores y al costo político acumulado, Ramírez permanece como Coordinador de Asesores de la Presidencia. Voces como la del diputado del PVEM, Julio Scherer Pareyón, son tajantes al respecto: “Claramente no ayudan para el crecimiento del país”. La pregunta que queda en el aire en Palacio Nacional es cuánto tiempo más podrá la Presidenta cargar con el peso de unos asesores que, en lugar de pavimentar el camino, parecen dedicarse a levantar muros.