A veces las alertas no llegan con una amenaza directa. Pueden aparecer en redes sociales, en la forma de vestir, en cambios repentinos de conducta o en un aislamiento que antes no estaba presente y ahí se da el ataque mortal como en la escuela de Torreón, Coahuila.
En el cual dos exalumnos de la Secundaria #13 de 18 años, los hermanos ingresaron al plantel y atacaron con armas blancas y bombas molotov a 4 personas, dejando 3 heridos, uno de ellos de gravedad, mientras que la Subdirectora perdió la vida.
El caso de Lex Ashton, ocurrido en el CCH Sur, volvió a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿cuántas señales pueden pasar frente a nosotros sin que les demos importancia?
Antes del ataque, Ashton publicó imágenes relacionadas con armas, mostró la ropa que utilizaría y compartió mensajes relacionados con violencia. Vistas por separado podían parecer publicaciones aisladas; después de lo ocurrido, adquirieron otro significado.
La psiquiatra Laura Barrientos señala que durante la adolescencia todavía existe un proceso de desarrollo cerebral, por lo que algunos jóvenes pueden tener dificultades para medir riesgos o dimensionar las consecuencias de sus actos.
¿El aislamiento y los cambios de conducta son señales de alerta?
No todos los adolescentes que se aíslan, se muestran agresivos o atraviesan una etapa complicada representan un peligro. Sin embargo, cuando estos cambios son extremos, repentinos o se combinan con amenazas de hacerse daño o lastimar a otras personas, requieren atención.
Entre las señales que los especialistas recomiendan tomar en serio están:
- Aislamiento extremo.
- Cambios bruscos de conducta.
- Agresividad fuera de lo habitual.
- Expresiones de desesperanza.
- Amenazas de hacerse daño o dañar a alguien.
- Publicaciones relacionadas con violencia o armas.
La clave, explica Barrientos, no está en vigilar a los jóvenes "con lupa", sino en escuchar, observar y acompañar.
¿Qué pueden hacer los padres ante estas señales?
La prevención puede comenzar en casa. La especialista destaca que los padres son los primeros maestros y que conocer las distintas etapas del desarrollo de los hijos permite detectar cambios que no deberían pasar desapercibidos.
Eso también implica dejar de lado, al menos por un momento, las expectativas que los adultos tienen sobre ellos y tratar de entender qué están viviendo.
En un entorno donde las redes sociales forman parte de la vida cotidiana, la supervisión también cambió. Lo que ocurre en internet puede convertirse en una ventana para conocer preocupaciones, conflictos o comportamientos que quizá no aparecen en casa o en la escuela.
¿Cuántos incidentes con armas se han registrado en escuelas de México?
México no cuenta con un registro oficial específico sobre este tipo de hechos. Sin embargo, se han documentado al menos 250 incidentes con armas de fuego dentro de escuelas entre 2010 y marzo de 2026.
La cifra muestra la necesidad de hablar de prevención sin esperar a que ocurra una tragedia. Porque muchas veces el primer paso no requiere una medida extraordinaria. Puede ser algo tan sencillo —y tan difícil— como prestar atención cuando un joven está pidiendo ayuda sin decirlo directamente.
