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¿Dónde quedó el tren de lujo? El abismo entre la promesa de AMLO en 2021 y el Suburbano al AIFA

Las imágenes no mienten. De los acabados en madera y asientos ejecutivos presumidos por AMLO en 2021, a los vagones saturados y lentos de 2026. Analizamos el “engaño” visual del Tren Suburbano al AIFA.

La inauguración de la conectividad ferroviaria al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) ha dejado un sabor amargo entre los primeros usuarios de este Tren Suburbano.

Más allá de los retrasos y el costo, lo que más ha indignado es la evidente diferencia entre el material rodante que el expresidente Andrés Manuel López Obrador presumió en sus redes sociales en 2021 y el convoy “industrial” que finalmente entró en operación este domingo.

Tren al AIFA: El “Tren Ejecutivo” que solo existió en video

En diciembre de 2021, un video difundido por el Gobierno Federal mostraba al entonces presidente a bordo de un tren que prometía una experiencia de primer mundo. Las diferencias con lo que hoy recorre los 41 kilómetros hacia el aeropuerto son abismales:

  • Interiores de lujo vs. Estructura básica: En 2021 se mostraron acabados elegantes en madera y ventanas amplias. Hoy, los usuarios viajan en vagones de configuración industrial con paredes metálicas y plásticos rígidos.
  • Confort vs. Hacinamiento: El tren “presumido” tenía asientos amplios, acolchados, con descansabrazos y todos orientados hacia el frente. El tren real tiene asientos compactos enfrentados, diseñados para el transporte masivo y no para el confort del viajero aeroportuario.
  • Espacio Personal: Mientras que en la promesa de 2021 se veía una ergonomía de clase ejecutiva, la realidad de 2026 es la de un tren suburbano común donde el espacio para las piernas es mínimo y no existen maleteros adecuados para el equipaje.

Tren Suburbano al AIFA, ¿en 40 minutos?

La velocidad fue el estandarte de este proyecto; sin embargo, el equipo de Azteca Noticias comprobó que el tiempo de traslado es, en el mejor de los casos, una meta inalcanzable bajo el esquema actual:

  1. La espera infinita: Se prometió una frecuencia de 30 minutos. En la práctica, los usuarios reportan esperas de hasta 50 minutos solo para poder abordar el tren en Buenavista.
  2. El trayecto real: El recorrido cronometrado desde la terminal de la CDMX hasta el AIFA tomó 59 minutos, casi un 50% más de lo prometido.
  3. El veredicto: Sumando los tiempos de acceso y espera, el viaje total ronda las dos horas, invalidando la ventaja competitiva que se le atribuyó al tren sobre otros medios de transporte.

Un golpe al bolsillo familiar: El negocio de las tarjetas

Otra de las promesas implícitas era la integración con el sistema de movilidad. No obstante, el sistema de cobro ha resultado ser una barrera económica para las familias. A diferencia de otros sistemas de transporte masivo en la CDMX, el ramal al AIFA obliga a que cada pasajero tenga su propia tarjeta, lo que eleva el costo de una familia de cinco personas a 330 pesos tan solo para ingresar al andén.

Este inicio de operaciones deja claro que la modernidad y el lujo presentados hace cinco años fueron una puesta en escena que dista mucho del servicio austero, lento y saturado que hoy enfrentan los pasajeros para llegar a la terminal de Santa Lucía.

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