Mónica le abrió las puertas de su casa a su tía, pero ya está cansada de escuchar sus lamentos porque su prima la tiene castigada. Monserrat está consciente de lo que sufre su mamá, pero no piensa perdonarla, pues ella se lo buscó. Por su parte, Amada reconoce que se equivocó, pero dice que actuó así porque entró en desesperación. Gabriela y Maribel, amigas de Monserrat, le han ayudado este tiempo con su hijo, pero también le piden que perdone a si madre. ¿Amada conseguirá el perdón de su hija?