Amada, mamá de Monserrat y tía de Mónica, no niega que cometió un grave error, pero no fue porque ella quisiera y su hija no lo comprende. Por lo mismo, Amada se fue a vivir con su sobrina y sabe que le estorba, pero no tiene de otra. Amada ya le pidió perdón a Monse, pero no la quiere perdonar; asegura que, si no la quieren en ningún lado, la deberían echar a la calle, pues no hay de otra porque se lo ganó. Además de todo esto, Amada no coopera con Monserrat en la economía familiar, pero sí ayuda a su otro hijo con lo que le da Monserrat.