La psicología lo destapa: la silla que eliges en la mesa dice más de ti de lo que imaginas

Nadie elige su lugar en la mesa por azar y los especialistas revelan que esa elección dice mucho de tu personalidad y de cómo te relacionas con los demás.

La psicología lo destapa: la silla que eliges en la mesa dice más de ti de lo que imaginas.
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Cuando te reúnes con familia o amigos, elegir un lugar en la mesa parece algo automático, pero la psicología dice que esa decisión expresa más de lo que imaginamos. Esa elección rápida puede mostrar qué tan cómodo te sientes, qué buscas del momento y hasta la actitud con la que llegas.

Si siempre eliges el mismo sector, no es solo costumbre: revela cómo prefieres relacionarte y el rol que tomas en el grupo. La geometría también juega su parte; según Psicología y Mente, cada tipo de mesa genera dinámicas distintas que pueden acercarte, darte presencia o dejarte más al margen.

Mesa cuadrada

Parece que todos empiezan parejos, pero la dinámica cambia según dónde te sientes. Si te toca junto a alguien, fluye más la cooperación y el apoyo; es más fácil crear complicidad. En cambio, si quedas frente a frente, suelen aparecer los desacuerdos, las miradas retadoras y la sensación de competencia. Y en las esquinas, la conversación simplemente pasa de largo, dándote tiempo para observar antes de intervenir.

Mesa cuadrada: La psicología dice que la dinámica cambia según la posición; junto a alguien hay apoyo, frente a frente, tensión.
Fuente: Canva
Mesa cuadrada: La psicología dice que la dinámica cambia según la posición; junto a alguien hay apoyo, frente a frente, tensión.

Mesa rectangular

Aquí se reparten roles sin que nadie lo note. Sentarte en la cabecera te da un toque de autoridad, aunque no lo estés buscando, y suele atraer la atención de los demás. En los lados largos, caer en el centro es casi un mensaje implícito: “quiero participar, quiero hablar”. Mientras tanto, las esquinas son para quienes prefieren mirar primero y actuar después, evaluando la dinámica antes de involucrarse.

Mesa rectangular:  la cabecera da autoridad, el centro invita a hablar y las esquinas permiten observar primero.
Fuente: Canva
Mesa rectangular: la cabecera da autoridad, el centro invita a hablar y las esquinas permiten observar primero.

Mesa circular

Es la más relajada y pareja: nadie manda, nadie se esconde y todos quedan igual de expuestos. Aquí entra en juego el efecto Steinzor, que hace que conectes más con la persona que tienes justo enfrente. Es ideal si quieres acercarte a alguien sin que se note demasiado la intención, y fomenta conversaciones más fluidas y naturales. En este tipo de mesa, la comunicación se siente más equilibrada y la interacción suele ser más auténtica.

Mesa redonda: Según la psicología todos quedan expuestos por igual, la conversación fluye y las conexiones son más naturales.
Fuente: Canva
Mesa redonda: Según la psicología todos quedan expuestos por igual, la conversación fluye y las conexiones son más naturales.

¿Cómo debemos sentarnos en la mesa?

Más allá de dónde te sientas, también importa cómo lo haces. La postura que adoptas dice mucho de ti y de cómo te perciben los demás. Estar relajado pero presente ayuda a que la conversación fluya y a integrarte al grupo sin esfuerzo.

Sentarte con la espalda recta, los hombros sueltos y los pies apoyados en el suelo no solo da seguridad, también te hace sentir más cómodo. Según Our Mental Health, una postura equilibrada evita tensiones y te permite estar atento sin parecer rígido o incómodo. Son pequeños detalles que hacen una gran diferencia.

Otro punto importante es cómo colocas los brazos: de manera natural, sin invadir a los demás ni encogerte demasiado. Una posición abierta invita a la charla, muestra disposición y refuerza lo que transmite el lugar que elegiste.

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