El llanto es una de las expresiones emocionales más universales del ser humano y, a la vez, una de las más incomprendidas. Aunque suele asociarse únicamente con la tristeza, la psicología sostiene que llorar cumple múltiples funciones emocionales, cognitivas y sociales que van mucho más allá de una reacción ante el dolor.
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Cuando una persona llora con frecuencia, el contexto, la intensidad y las causas son claves para comprender su significado. Lejos de ser siempre una señal de debilidad, el llanto puede ser una respuesta adaptativa del organismo. Pero en ciertos casos también puede alertar sobre desequilibrios emocionales que requieren atención profesional.
El llanto como respuesta emocional y mecanismo de regulación
Desde la psicología, el acto de llorar es considerado un mecanismo natural de regulación emocional. Investigaciones de la American Psychological Association (APA) explican que llorar ayuda a liberar tensión acumulada, procesar emociones intensas y recuperar el equilibrio interno tras situaciones de estrés, pérdida o sobrecarga emocional.
El psicólogo William Frey, pionero en el estudio del llanto emocional, señaló que las lágrimas producidas por emociones contienen hormonas relacionadas con el estrés, lo que refuerza la idea de que llorar cumple una función biológica de alivio. Además, según estudios publicados en The Journal of Social and Clinical Psychology, el llanto también tiene un componente social, ya que puede facilitar la empatía, el apoyo y la conexión con los demás.
Llorar mucho puede ser una señal de alerta
Aunque llorar es una reacción saludable en muchas circunstancias, la psicología advierte que una frecuencia excesiva, persistente o desproporcionada puede estar asociada a trastornos emocionales. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), publicado por la American Psychiatric Association, indica que el llanto recurrente puede ser uno de los síntomas de cuadros como la depresión, los trastornos de ansiedad o el estrés crónico.
Especialistas del National Institute of Mental Health (NIMH) explican que, cuando el llanto aparece sin un motivo claro, interfiere con la vida cotidiana o se acompaña de sentimientos de desesperanza, agotamiento constante o aislamiento social, es recomendable buscar ayuda psicológica. En estos casos, el llanto deja de ser solo una expresión emocional y se convierte en una señal de que la persona podría estar atravesando un malestar más profundo que necesita ser atendido de manera profesional.
@psipaularocha #Lloramos todo junto, por lo que no #pudimos #llorar a #tiempo ♬ Love - ANDHO AIBAH
