Las relaciones amorosas son de las cosas más complicadas de solventar en el día a día. Por eso, la escritora Valentina Luján sostiene que prometer la felicidad a la pareja o inclusive a los hijos es demasiado atrevido. Algunos - como la experta - indican que el ser feliz se encuentra en el ámbito individual, por eso prometer algo así al ser amado es un asunto que suena difícil - sino es que imposible - de conseguir.
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¿Es posible prometerle felicidad a la pareja, según esta experta?
Es muy común escuchar que las parejas sentimentales le prometen felicidad a sus novios o esposos. Sin embargo, eso es algo que no se puede lograr. "Siempre me dicen encontrar, buscar, alcanzar, no; ni se alcanza ni se encuentra ni se busca, se construye". Es decir, más que una meta, es una disciplina que se logra con trabajo diario.
Luján argumentó que sobre todas las cosas, primero en lo personal, las relaciones fuertes trabajan los siguientes puntos.
- Gestionan el estrés
- Se priorizan
- Cuidan sus cuerpos
- Están atentos de su salud mental
En una forma bastante gráfica de lo que significa construir la felicidad día con día, argumentó que es como edificar una figura LEGO. Es una forma de andar entre la diversión, el aprendizaje, presencia, conexión y demás cuestiones que son parte de un proceso.
¿Yo no puedo hacer feliz a mi pareja?
La escritora siguió en su exposición de ideas, indicando que la vida se basa en las decisiones, y elegir sobre quién te ayudará a pasar la vida es de relevancia. “Me parece realmente atrevido y equivocado el que sigamos prometiendo públicamente que vamos a hacer felices a nuestra pareja. Es estúpido". Cada uno encuentra la felicidad en lo individual y se suman en el trayecto donde se decide estar junto a esa persona especial.
@laslobasdehoy Mi felicidad depende del otro Que opinas #amor #amorverdadero #soltar #amorpropio❤ #amorreal #parejasgoals #noviosgoals #laslobasdehoy💎 ♬ sonido original - Laslobasdehoy
La clave es aprender a renovar los objetivos en común, sabiendo que se puede aportar a la plenitud de la otra persona, pero no a un nivel donde la felicidad depende del otro. Por eso recalcó que eso mismo pasa con la crianza, pues se le entrega todo, pero es para que el niño crezca pleno y encuentre su propio camino hacia esa tan mencionada felicidad.
