El cuidado de los pies es sumamente importante debido a que en las épocas de altas temperaturas queda expuesta la piel a los agentes externos. Ante esto es que cada vez se recomiendan más los cuidados en casa para hidratarlos.
Ante esta necesidad es que resurge un viejo truco casero que consiste en lavar los pies con sal y aceite de oliva para evitar la resequedad extrema. También sentirás la zona más descansada.
¿Cuáles son los beneficios de esta mezcla para los pies?
Esta mezcla consiste en colocar sal gruesa disuelta en agua tibia que actúa como un agente limpiador por lo que es ideal para aflojar durezas, barrer impurezas y desinflama la zona. A esto le sumamos el aceite de oliva que contribuye con ácidos grasos y antioxidantes. Así es que es un humectante natural que devuelve la elasticidad a las áreas más resecas.
La aplicación debe ser antes de dormir cuando debes sumergir los pies unos 20 minutos en un recipiente con agua tibia y tres cucharadas de sal. El secado debe ser preciso. Por último, masajea la planta y los talones con unas gotas de aceite de oliva hasta que se absorba completamente.
Este es un hábito que hará que tus talones se vean más suaves y tus pies se sentirán menos pesados luego de un extenso día. Si tienes una sequedad severa es importante que el tratamiento se repita hasta tres veces por semana. Cuando tu piel ya se vea mejor pues deberás volver a la rutina de mantenimiento con aplicaciones espaciadas.
Si bien es un método seguro es importante que tengas en cuenta que el truco casero no se aconseja si tienes heridas abiertas, ampollas o lesiones debido a que la sal genera ardor en esas situaciones y retrasa la cicatrización. En el caso de personas con diabetes, problemas circulatorios o falta de sensibilidad pues es importante consultar al médico.
