El 6 de febrero de 2026, Mercurio ingresa en el signo de Piscis y activa una etapa marcada por la sensibilidad, la intuición y una nueva forma de percibir la realidad. Este tránsito se extenderá hasta el 20 de marzo, proponiendo un cambio profundo en la manera de comunicarse, pensar y tomar decisiones.
Durante este período, Mercurio también iniciará su fase de retrogradación a partir del 26 de febrero, lo que intensifica los procesos de introspección, revisión interna y conexión con lo inconsciente. Lejos de ser un obstáculo, esta configuración astrológica se presenta como una bendición, ya que invita a cada signo del zodiaco a escuchar su voz interior, sanar viejas heridas y resignificar experiencias pasadas.
¿Cómo afecta el ingreso de Mercurio en Piscis a cada signo del zodiaco según la astrología?
- Aries: recibe claridad emocional para tomar decisiones desde la intuición y no solo desde el impulso.
- Tauro: se potencian los vínculos afectivos con mayor empatía y comprensión en las relaciones.
- Géminis: logra conectar con su costado más creativo e inspirarse en nuevas ideas.
- Cáncer: se potencia su sensibilidad natural, facilitando procesos de sanación emocional.
- Leo: encuentra nuevas formas de expresar sentimientos que antes le costaba mostrar.
- Virgo: aprende a soltar el control y confiar más en lo que siente y fluye.
- Libra: mejora la comunicación en el trabajo y en la pareja desde un lugar más compasivo.
- Escorpio: se activa la intuición y la percepción profunda de situaciones complejas.
- Sagitario: se reconecta con su mundo interior y redefine sus metas desde lo emocional.
- Capricornio: suaviza su rigidez mental y permite mayor flexibilidad en sus decisiones.
- Acuario: encuentra inspiración espiritual y una nueva forma de comunicar sus ideas.
- Piscis: con Mercurio en su signo, se siente alineado consigo mismo con mayor claridad interna.
¿Cuál es la energía disponible que irradia el ingreso de Mercurio en Piscis en febrero de 2026?
El ingreso de Mercurio en Piscis abre un portal energético vinculado a las actividades creativas, terapias emocionales, meditación y todo aquello que conecte con el plano espiritual. Con su retrogradación a partir del 26 de febrero, la energía disponible se vuelve aún más introspectiva.
Este período favorece la revisión de pensamientos limitantes, la sanación de conversaciones pendientes y la comprensión de mensajes que antes pasaban desapercibidos. Más que avanzar a gran velocidad, esta etapa invita a detenerse, sentir y confiar en la guía interior.
