El viernes de salvación estuvo lleno de emociones, grandes desafíos y decisiones que marcaron el rumbo de la competencia. Cada reto exigió el máximo esfuerzo de los participantes, quienes dejaron todo en la cocina para asegurar su permanencia y demostrar que tienen lo necesario para seguir avanzando. La intensidad crece semana a semana y el nivel de la competencia no deja de sorprender.