Bluey y Bingo se despiertan temprano, quieren ir al juego de las barras, por lo que deciden ir a molestar a sus padres hasta que uno de ellos les haga caso: Bandit, quien se levanta adormilado y utiliza el carrito para llevar a sus hijas sin tener que cargarlas. En el camino al juego, Bandit se encuentra con otros adultos, con quienes se detiene a cruzar un par de palabras, cosa que a Bluey en realidad no le gusta. Ella tendrá que aprender a ser paciente para no llegar a ser grosera con los amigos de su papá.