El Tren Maya , uno de los proyectos insignia del actual gobierno, enfrenta nuevas y graves acusaciones desde sus profundidades. Buzos de cuevas que exploraron los sistemas subterráneos de la vía ferroviaria documentaron fallas que podrían derivar en una tragedia.
Varillas salidas y estructuras débiles: Así luce el Tren Maya desde las profundidades
Las imágenes, captadas a más de 20 metros de profundidad, muestran una realidad que contrasta con el discurso oficial de seguridad y sustentabilidad.
Pepe Urbina, buzo de cuevas con amplia trayectoria, asegura que la estructura está en peligro desde su origen.
“Este pilote está sobre una bóveda, sobre un suelo poroso, puede haber un micro colapso, entonces es seguro que alguno de estos va a ceder, pero sabemos con certeza la corrupción que ha rodeado este proyecto”, afirmó.
Peligro en el Tren Maya; expertos alertan sobre riesgo de colapso
¿El Tren Maya es seguro?
De acuerdo con especialistas, el problema no es aislado. Más de siete mil columnas fueron clavadas en zonas con cavernas, cenotes y ríos subterráneos a lo largo de casi 80 kilómetros, muchas de ellas imposibles de inspeccionar o reparar.
Una estructura que nació fallada, hoy ya no tiene capacidad real de carga y con el tiempo el acero interno se oxidará.
Esto convierte al Tren Maya en una obra con fallas invisibles pero progresivas, donde el riesgo aumenta con cada vibración del paso del tren.
Daño ambiental irreversible del Tren Maya
El impacto no solo es estructural. Los buzos hallaron cemento derramado sobre estalactitas y restos de mangueras, evidencia de intentos fallidos por retirar el material.
“Encontramos mangueras, lo que seguramente fue un intento de sacar el cemento derramado, pero el cemento derramado está expandido por todo el sistema… hay partes donde todavía puedo hundir el brazo y está completamente lleno de cemento” narró Urbina.
Estos sistemas subterráneos son claves para el suministro de agua en la región, por lo que la contaminación representa una amenaza directa para comunidades y ecosistemas.
La peor parte es que ahora se busca convertir la obra en un tren de carga, lo que incrementa el riesgo. El peso adicional, la vibración constante y la falta de mantenimiento accesible podrían acelerar el deterioro.