Se supone que son espacios diseñados para salvar vidas, pero en la práctica se han convertido en trampas. Transitar en dos ruedas por la Ciudad de México (CDMX) es enfrentar “ciclovías de terror”, donde la infraestructura falla y la cultura vial es inexistente.
Casos recientes en Insurgentes y la nueva obra en Calzada de Tlalpan han puesto sobre la mesa una duda legítima entre los usuarios: ¿Realmente funcionan estos espacios o son solo pintura en el asfalto?
El caso Evelyn, mujer agredida por pedir respeto en una ciclovía
La prueba más cruda de esta disfuncionalidad es la violencia. Evelyn Sánchez, ciclista con 20 años de experiencia, intentó lo que debería ser normal: pedirle a un conductor que no invadiera la ciclovía. El resultado fue una golpiza.
“Se llevaron mi teléfono, me robaron, me golpearon. Esto fue por denunciar la violación del reglamento”, relató Evelyn tras ser atacada por la familia del infractor.
Su caso exhibe que, sin autoridad que vigile, el carril confinado no garantiza seguridad, sino confrontación.

Insurgentes y la excusa del “Es tantito”
En un recorrido de Fuerza Informativa Azteca, se documentó que la ciclovía de Avenida Insurgentes (especialmente en la Nápoles y cruces como Gómez Farías) es inoperante por tramos.
Repartidores y automovilistas bloquean el paso sistemáticamente bajo la excusa del “espérame tantito”. Esto, sumado a baches, coladeras abiertas y líneas borradas, obliga a los ciclistas a invadir carriles centrales, anulando el propósito de la ciclovía.
Tlalpan: La obra nueva... ya invadida
Lo que más preocupa es el futuro inmediato. La construcción de la ciclovía de Tlalpan lleva un 95% de avance, pero su funcionalidad ya está comprometida antes de inaugurarse.
A la altura de la Clínica 7 del IMSS, una base de taxis sigue operando sobre el carril que debería ser exclusivo para bicicletas. Si la autoridad no puede liberar la vía ahora, ¿qué garantiza que lo hará cuando esté en operación?
Entre agresiones físicas y obstáculos estructurales, los ciclistas de la CDMX ya no solo piden movilidad, sino supervivencia.