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17 abril, 2021
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Científicos trabajan en una vacuna comestible contra Covid-19

La vacuna comestible tendrá sabor a yogur es desarrollada en un instituto donde han creado otros fármacos a base de probióticos para combatir la gripe.

El interés que tienen los científicos alrededor del mundo por contribuir a que la pandemia termine pronto se ve reflejado en el desarrollo de fármacos, por eso la noticia sobre una vacuna comestible con sabor a yogur ha causado una gran sorpresa.

El Instituto de Medicina Experimental de San Petersburgo, Rusia, dio a conocer que los estudios preclínicos de su vacuna a base de yogur ya están en marcha y esperan completarlos en un año.

El fármaco tendrá un sabor parecido al de la riazhenka, un producto similar al yogur lácteo que se consume en diferentes países alrededor del mundo. Su creación podría ayudar a que el proceso de vacunación contra Covid-19 sea más rápido.

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Alexánder Suvórov, jefe del departamento de microbiología molecular del instituto, detalló que las vacunas inyectables y las comestibles son eficientes para formar una respuesta inmune.

“Durante la creación de la vacuna contra Covid-19, un fragmento del genoma del coronavirus sintetizado se incrusta en el genoma de la bacteria. Como resultado de esta modificación genética, la bacteria produce la proteína del virus, que a su vez garantiza que el organismo produzca una respuesta inmune”, añadió Suvórov, citado por medios internacionales.

El especialista precisó que las bacterias modificadas genéticamente y convertidas en polvo, se vierten a un tanque con leche, donde permanecen un día para obtener un producto libre de impurezas que solamente necesita ser empaquetado.

Vacuna comestible contra Covid-19 se sumaría a fármacos similares

Alexánder Suvórov indicó que el Instituto de Medicina Experimental de San Petersburgo tiene experiencia en el desarrollo de vacunas basadas en probióticos, es decir, en las bacterias vivas que sirven para fabricar productos lácteos fermentados.

Hasta ahora, el instituto ha creado vacunas con probióticos para combatir padecimientos como la gripe, el neumococo y el estreptococo.

La nueva vacuna comestible con sabor a yogur podría ayudar a que el proceso de vacunación en el mundo se acelere; sin embargo, los científicos advirtieron que este fármaco no debe verse como una salida fácil que pondrá fin a la pandemia.

“Estamos avanzando con mucho cuidado para evitar que cualquier nuevo producto médico comience a percibirse como un remedio que salvará a la humanidad”, sentenció Suvórov.

Finalmente, Alexánder Dmítriev, director del instituto, explicó que se necesitan alrededor de 220 millones de rublos para completar la investigación, por lo que están buscando fuentes de financiamiento que los ayuden a concluir con los trabajos para obtener esta vacuna comestible.

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