En un México donde la violencia no da tregua, donde las desapariciones forzadas se acumulan por miles y las denuncias por abuso de autoridad son el pan de cada día, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) debería ser el último refugio, el escudo inquebrantable de las víctimas ante los abusos del poder. Sin embargo, la realidad que percibe la ciudadanía dista mucho de esa misión: hoy, el organismo que se dice autónomo enfrenta una crisis de confianza sin precedentes.
Entre los ciudadanos, la percepción es de abandono y hartazgo. “Ya van dos veces que es la misma presidenta y la verdad no hemos visto nada”, reclaman voces anónimas, refiriéndose a la reelección de Rosario Piedra Ibarra. La sentencia popular es aún más dura: para muchos, la institución “funciona más para la delincuencia” que para proteger al ciudadano común. Estas opiniones abren la pregunta incómoda que nadie en la Comisión quiere responder: ¿Están cumpliendo su función o es pura simulación?
Mucho ruido, pocas soluciones: El engaño de las cifras de la CNDH
La defensa de la actual administración de la CNDH se basa en el volumen. Presumen, con bombo y platillo, que hoy emiten más recomendaciones que nunca, asegurando que han “triplicado lo que se hizo en las tres décadas anteriores”. Pero, ¿de qué sirve un papel firmado si nadie lo obedece?
Especialistas de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) han revelado el dato que desmorona el discurso oficial: bajo la gestión de Piedra Ibarra, la efectividad es prácticamente nula. Según su investigación, solo una de cada 127 recomendaciones llega a alcanzar el cumplimiento total. Estamos hablando de una efectividad del 0.79%.
En un país donde la violencia crece, las desapariciones se acumulan y las denuncias por abuso de autoridad son cada vez más frecuentes, la #CNDH debería ser el último escudo de las víctimas.
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) February 17, 2026
Sin embargo, en este organismo que se dice autónomo, hoy muchos ciudadanos ya no… pic.twitter.com/62W17ph8kN
Incluso si se revisa con lupa el informe de actividades de la propia CNDH correspondiente a 2025, el panorama sigue siendo desolador. De las 209 recomendaciones emitidas ese año, solamente 11 lograron un cumplimiento total; es decir, apenas el 5.2%. La inmensa mayoría se queda en el limbo de “aceptada”, una categoría burocrática que permite a las autoridades decir que sí, pero no hacer nada para reparar el daño.
Omisa ante la militarización y leal al poder
Los críticos apuntan a que esta inoperancia no es casualidad, sino diseño. Si bien las quejas se concentran en sectores como salud, por el desabasto de medicamentos, la CNDH ha guardado un silencio sepulcral en los temas que podrían incomodar al Palacio Nacional.
El organismo ha evitado sistemáticamente las confrontaciones directas en casos que involucran a las Fuerzas Armadas y al Gobierno Federal. “En los temas fundamentales de militarización, donde los casos muestran las fallas del Estado mexicano, la CNDH ha decidido no pronunciarse y no acompañar a las víctimas”, señalan expertos.
Se ha visto una Comisión omisa, convertida en un organismo que produce estadísticas industriales pero no resultados humanos. La autonomía, pilar fundamental de los derechos humanos, parece haberse diluido ante la ideología partidista, dejando a las víctimas solas en un país que las necesita más que nunca.