La deuda del gobierno con México crece todos los días y la justicia luce cada vez más lejana. Con más de 133 mil desaparecidos en el país y una cifra en aumento constante, los ciudadanos aseguran que la administración federal carece de una estrategia efectiva para resolver esta cruel realidad.
Para las familias de las víctimas, las leyes son letra muerta. Jesse, familiar de una persona desaparecida, resume la frustración colectiva frente a las promesas oficiales.
“La promesa de la ley para desaparición forzada promete de todo, pero es promesa nada más, no nos beneficia en nada”, lamenta.
El dolor se transforma en indignación ante la inacción del Estado. Bárbara Martínez, madre buscadora, lanza un reclamo contundente a las autoridades: “Es triste, el gobierno es una porquería, una vil porquería, porque vamos de mal en peor”.
A este sentimiento se suma Milagros Flores, quien exige un freno a esta crisis humanitaria. “Las autoridades que deben buscarlos no hacen nada, nada más se quedan de brazos cruzados ante esta pandemia de desaparecidos”, denuncia.
Indignación de familias de desaparecidos en México 🚨
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) March 24, 2026
Acusan que la ley y las promesas no han dado resultados, mientras la cifra supera los 133 mil casos.
Denuncian falta de estrategia, impunidad y temen que se maquillen los datos.
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¿Qué pasa con las desapareciones en México? El rol de las “leyes de adorno”
El fracaso oficial tiene nombre y apellido. Edgar Cortés, integrante del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHD), advierte que el gobierno incumple lo plasmado en la Ley General en Materia de Desaparición, una norma reformada desde 2018.
“Tenemos más de ocho años con esta ley y mantiene muchas deficiencias en la implementación. No tenemos un plan nacional de búsqueda para articular las acciones, no tenemos un centro nacional de identificación humana y, en consecuencia, hay insuficiencia institucional y acciones muy fragmentadas que no dan una respuesta efectiva a las familias”, explica el especialista.

Desapariciones maquilladas en México
Por si fuera poco, el miedo a la manipulación de datos paraliza a los colectivos de búsqueda. Las familias temen que el nuevo Registro Nacional de Personas Desaparecidas sea una herramienta política para llevar las cifras a la baja de forma artificial.
Cortés detalla la trampa burocrática detrás de este nuevo esquema, el cual exige una carpeta de investigación oficial para validar cada caso.
“Las familias van y denuncian, y la consecuencia es que reciben amenazas. La preocupación es que esta sea una manera de llevar los números a la baja”, advierte el defensor de derechos humanos.
Al final, la maquinaria gubernamental avanza en la burocracia, pero en la práctica las autoridades siguen sin localizar a las víctimas, sin identificar los restos humanos y sin romper con el pacto de impunidad que asfixia a miles de familias mexicanas.