Carolina Flores, reina de belleza originaria de Baja California, fue asesinada a balazos por su propia suegra, Erika María Herrera, en un departamento de la Ciudad de México.
Suegra asesina y sistema roto: el crimen de Carolina Flores revela el abandono de la salud mental en México
El brutal crimen ocurrió el miércoles 15 de abril y lo que más alarma no es solo la violencia del acto —12 disparos mientras su esposo cuidaba a un bebé en la misma vivienda— sino el silencio que lo rodeó: no se reportó de inmediato a las autoridades, no hay acusación formal y la presunta homicida, quien tenía actividades políticas en Baja California, sigue sin ser detenida.
Este caso no es un hecho aislado. Es el reflejo de una crisis profunda que México se niega a mirar de frente: la salud mental.
3 de cada 10 mexicanos necesitan ayudan y no la reciben
Se estima que el 30% de la población mexicana —casi 40 millones de personas— sufre algún trastorno de salud mental, desde ansiedad y depresión hasta condiciones mucho más graves. Sin embargo, el sistema público carece de medicamentos elementales y no tiene capacidad para atender a esa demanda.
Para empeorar las cosas, el gobierno de López Obrador tomó la decisión de dejar de construir hospitales psiquiátricos e integrar a estos pacientes al sistema general de salud. El propio Secretario de Salud lo justificó así: la atención debía venir “desde la familia”, es decir, desde casa. El resultado: personas en crisis emocional severa siendo enviadas de regreso a su hogar sin internamiento, atendidas por médicos generales sin especialización.
“El modelo fracasó", y los trastornos mentales van de la mano del estallido de violencia en todo el país: niños sicarios, políticos decapitados, cuerpos mutilados en plena calle, agresiones desde pirámides y crímenes macabros como el del Monstruo de Atizapán o el Caníbal de Guerrero.
La respuesta del nuevo gobierno: 18 millones de folletos sobre salud mental
Ante esta emergencia nacional, la actual administración presentó la Estrategia Nacional de Atención a la Salud Mental. ¿La solución? Imprimir 18 millones de folletos y dar pláticas en escuelas. La pregunta que miles de familias se hacen es inevitable: ¿puede un folleto en el cajón detener una crisis de locura?
México merece una respuesta real.