Lo anunciado con bombos y platillos como el inicio de una era de justicia para las mexicanas, terminó en un portazo. El pasado 16 de abril de 2026, Citlalli Hernández renunció a la Secretaría de las Mujeres. Sin embargo, su salida no es solo un movimiento político; para muchas, es la confirmación de que la institución les falló.
Durante 15 meses, las voces de las víctimas se toparon con una pared de burocracia y falta de presupuesto.
Madres y abuelas solas: sin guarderías no hay trabajo
La realidad en las calles es muy distinta a la de los discursos. Casos como el de Leslie, una joven que dejará su empleo tras dar a luz porque no tiene dónde dejar a su bebé, se multiplican.
No es la única; familias enteras, desde abuelas hasta bisabuelas, viven estresadas intentando cuidar a los más pequeños mientras las madres trabajan. La falta de estancias infantiles seguras ha encadenado a las mujeres al hogar, cortando sus oportunidades de salir adelante.
El laberinto legal: “pague usted su abogado”
La violencia de género no espera, pero la justicia sí. Doña Rosa, quien vivía amenazada con un machete por su pareja, es el rostro de la desprotección. Al acudir al Instituto de la Mujer, la respuesta fue un balde de agua fría: “tiene que buscar por sus propios medios y pagar su licenciado”.
La Secretaría que debía brindar asesoría legal gratuita dejó a las víctimas a su suerte, obligándolas a elegir entre comer o pagar un divorcio para salvar sus vidas.
🚨 Citlalli Hernández deja la Secretaría de las Mujeres
— Manuel Lopez San Martin (@MLopezSanMartin) April 16, 2026
Presentó su renuncia a Sheinbaum para regresar a Morena rumbo a las elecciones de 2027
"Casi me voy de espaldas", dice pic.twitter.com/Tft6tNgj77
Programas por temporada: la violencia no tiene calendario
Uno de los fallos más absurdos de la gestión fue la temporalidad de los apoyos. En municipios como Colón, Querétaro, se denunció que los programas solo operan de abril a noviembre.
Si una mujer sufre una agresión en enero o febrero, simplemente tiene que esperar a que “abra la ventanilla”. Esta desconexión total con la realidad ha provocado que muchas víctimas, cansadas de esperar, regresen con sus agresores o se queden sin denunciar.
Refugios en quiebra y presupuestos fantasma
La Red Nacional de Refugios ha gritado por ayuda durante meses. “No ha habido nada de recurso”, señaló Wendy Figueroa. Mientras la Secretaría existía en el papel, los lugares que salvan vidas operaban sin dinero, enfrentando trabas burocráticas y concursos anuales que parecen diseñados para que nadie gane.
Cada año cambian los lineamientos y las reglas, dejando a las mujeres maltratadas en una vulnerabilidad extrema.
Un adiós marcado por la indiferencia
Citlalli Hernández se retira dejando una institución que, para las feministas y las víctimas, fue invisible. No hubo diálogo real con los sectores más críticos y las policías siguieron sin llegar cuando una mujer pedía auxilio.
Al final, la creación de la primera Secretaría de las Mujeres no se tradujo en bienestar, sino en una gestión que prefirió el silencio y el papeleo antes que enfrentar el machete, la falta de empleo y el miedo que siguen viviendo las mexicanas.