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Desalojo en las Universidad del Bienestar: Estudiantes se quedan sin plantel por falta de pago

Alumnos de la Universidad del Bienestar Benito Juárez en CDMX denuncian desalojo por adeudos de renta y malos tratos de la directora Raquel Sosa.

Lo que parecía ser la bandera educativa del gobierno, hoy atraviesa un desastre administrativo. Los alumnos de la Universidad del Bienestar Benito Juárez , sede Cuauhtémoc, han recibido la peor noticia: deben desalojar su edificio en la calle Luis González Obregón, en el Centro Histórico de la CDMX. No es un cambio planeado por mejora, sino un desalojo forzoso porque las autoridades simplemente dejaron de pagar el alquiler del inmueble.

Plantel de la Universidad del Bienestar desalojado

La situación es crítica. Según testimonios de los propios estudiantes, el problema no es nuevo; los dueños del edificio llevan meses exigiendo el pago. Mientras la SEP intenta calmar las aguas diciendo que se trata de un “pleito de herencias” entre los propietarios que impide dar facturas, la realidad golpea a los alumnos: el local se tiene que entregar en las próximas semanas.

La directora del sistema, Raquel Sosa , admitió en reuniones virtuales que la actividad en esa sede “ya se terminó".

La “solución” de Raquel Sosa: ¡Váyanse a Texcoco!

Sin aulas disponibles en la Ciudad de México, la propuesta de la dirección ha dejado fríos a los estudiantes. Raquel Sosa les informó que la única opción inmediata es reubicarlos en Texcoco, en el Estado de México.

Para jóvenes que viven en la capital, esto significa viajes de más de una hora y media y un gasto en pasajes que muchos no pueden costear. Al reclamar por la distancia, la respuesta de la autoridad fue tajante: no hay más opciones.

Denuncian maltrato y prepotencia de las autoridades

Más allá del problema del edificio, lo que más ha dolido a la comunidad estudiantil es el trato recibido. Los alumnos describen a Raquel Sosa como una persona “grosera, déspota y prepotente”. Según relatan, en las llamadas donde se discutió el futuro de sus estudios, la funcionaria no permitía el diálogo y terminaba las conversaciones de forma abrupta. “Dijo: ‘tenemos estas opciones’ y colgó", lamentó uno de los afectados.

Seis meses sin clases o un viaje eterno

El panorama para los 300 futuros abogados es desolador. Sus opciones son: aceptar el traslado a Texcoco, esperar seis semanas para ver si hay cupo en Xochimilco, o quedarse sin clases hasta ocho meses esperando que se habilite el antiguo Hotel Posada del Sol.

Mientras tanto, la educación de cientos de jóvenes queda en el limbo por una mala gestión de rentas y una falta total de empatía institucional.

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