Bajo la gestión del morenista Rubén Rocha Moya, Sinaloa, se ha hundido en una crisis de seguridad donde las desapariciones forzadas no solo se han duplicado, sino que han impuesto un “toque de queda” ciudadano ante el temor de sufrir un “levantón”. Casos recientes como la desaparición masiva de familias enteras en Culiacán y los reportes de jóvenes privados de la libertad en Mazatlán han desatado una ola de indignación y miedo que las autoridades no han logrado frenar, elevando las estadísticas en un 44% y dejando a los colectivos de búsqueda como la única barrera frente al olvido.