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Tragedia en Oaxaca: 30 días de parálisis en la Línea Z y deudas tras el descarrilamiento del Tren Interoceánico

A 30 días del siniestro del Tren Interoceánico, la Línea Z está detenida. Familias de 14 víctimas y empleados sin indemnización exigen justicia ante la tragedia.

A 30 días del siniestro ocurrido en las vías del Tren Interoceánico dentro del estado de Oaxaca, el panorama actual se define por la parálisis operativa, la incertidumbre administrativa y el duelo persistente. Lo que inicialmente se proyectó como una obra emblemática de la administración federal, hoy se traduce en una tragedia que arrebató la vida a integrantes de 14 familias, dejando tras de sí un rastro de cuestionamientos sobre la viabilidad y la ejecución de este sistema de transporte.

En una reciente inspección al punto exacto del desastre, se pudo constatar que el entorno permanece bajo estricta vigilancia de diversas fuerzas de seguridad, impidiendo el paso a cualquier persona ajena a las investigaciones.

Impacto devastador del accidente ferroviario en Oaxaca afecta a 14 familias y la economía local

Aunque los vagones que protagonizaron el choque ya fueron removidos de la zona crítica, la superficie todavía conserva las huellas materiales del impacto. A escasos 10 metros del área principal, todavía se observan restos de mobiliario, pedazos de asientos y estructuras metálicas deformadas por la fuerza del incidente que yacen esparcidos como evidencia silenciosa del suceso.

Esta interrupción no solo afecta el área del choque, sino que ha provocado la suspensión absoluta de todas las actividades en la denominada Línea Z . Actualmente, el movimiento de maquinaria es 0; tanto los traslados de mercancías como el transporte de pasajeros han sido cancelados de forma indefinida.

Esta realidad es verificable incluso en las plataformas digitales del proyecto, donde los sistemas de adquisición de pasajes se encuentran bloqueados para todas las rutas disponibles, confirmando que la crisis ha alcanzado un nivel institucional.

El impacto económico se percibe con fuerza en las estaciones, que lucen deshabitadas y con equipos ferroviarios estáticos. Para los residentes de la región, el sentimiento dominante es de decepción. Habitantes locales expresan que la infraestructura entregada consistía básicamente en equipos antiguos que no generaban utilidades reales antes del siniestro, por lo que la situación presente agrava la percepción de que los recursos públicos fueron malgastados.

Muchos ciudadanos manifiestan haberse sentido engañados por las promesas de prosperidad y desarrollo comercial que acompañaban al proyecto, asegurando que, lejos de mejorar su calidad de vida, su situación financiera ha empeorado tras el cierre de las operaciones.

Empleados despedidos sin indemnización enfrentan dificultades extremas tras el cierre del Tren Interoceánico

El sector comercial que dependía del flujo de personas y trabajadores ferroviarios reporta una disminución drástica en sus ingresos. Quienes solían vender alimentos y servicios a los usuarios del tren ahora enfrentan la ausencia de clientela. Sin embargo, el eslabón más vulnerable de esta cadena son los empleados desplazados, como es el caso de antiguos operarios que fueron cesados de sus funciones inmediatamente después del percance.

Estos trabajadores denuncian haber sido despedidos sin recibir nada de indemnización o liquidaciones legales, lo que ha derivado en una crisis económica para sus familias, quienes hoy no tienen ni 5 centavos para cubrir necesidades básicas como la alimentación.

En conclusión, la obra que fue presentada como un motor de desarrollo, mantiene hoy a Oaxaca bajo una sombra de luto y estancamiento. La inactividad del tren interoceánico ha frenado la dinámica social de la región, dejando a la población local a la espera de respuestas sobre un proyecto que hoy parece estar detenido al 100 por ciento.

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