La presidente de México, Claudia Sheinbaum, retomó desde su conferencia matutina los ataques contra TV Azteca y millones de mexicanos que todos los días consumen los contenidos de la televisora. Lo hizo intentando reducir el señalamiento a una “opinión personal”, pese a que sus palabras fueron pronunciadas desde la máxima tribuna del país y con todo el peso institucional de la Presidencia de la República.
“Cuando ayer dije que no vean TV Azteca, ellos dicen es una censura, no es una censura es una opinión”, aseguró la mandataria. Sin embargo, el mensaje encendió nuevamente las alarmas sobre el nivel de presión política que el actual gobierno ejerce contra medios críticos.
La presidente se contradice al hablar de derecho a la información
La mandataria intentó colocar el debate bajo el argumento del “derecho a la información”, pero terminó entrando en contradicción. Mientras afirma defender ese derecho constitucional, al mismo tiempo descalifica públicamente a un medio de comunicación por cuestionar a su administración y exhibir temas incómodos para el poder.
La narrativa oficial insiste en presentar cualquier crítica como una “ofensiva” o una campaña de “mentiras”, cuando en realidad gran parte de los reportajes, coberturas y análisis difundidos por TV Azteca están sustentados en documentos públicos, testimonios verificables y hechos visibles para millones de mexicanos.
La molestia parece estar en otro lado: en que se exhiben problemas de inseguridad, falta de resultados, crisis institucionales y decisiones polémicas del gobierno de la llamada Cuarta Transformación.
Intentó reabrir la polémica sobre la compra de TV Azteca y fracasó
En otro momento de su intervención, Claudia Sheinbaum intentó revivir cuestionamientos sobre la adquisición de TV Azteca por parte de Ricardo B. Salinas Pliego, al mencionar presuntos vínculos financieros relacionados con Raúl Salinas de Gortari.
La declaración fue interpretada como un distractor político en medio de los cuestionamientos que enfrenta su gobierno. También generó críticas porque, lejos de centrarse en responder a los señalamientos periodísticos, la presidenta optó por desviar la conversación hacia episodios del pasado.
Incluso habló de la libertad de expresión como si se tratara de una concesión gubernamental y no de un derecho constitucional garantizado para todos los mexicanos.
TV Azteca defiende el derecho a informar
La respuesta de TV Azteca fue clara: la libertad de expresión y la pluralidad no dependen de la simpatía del gobierno en turno. Son pilares fundamentales de cualquier democracia.
La televisora refrendó además su compromiso con las audiencias y con millones de personas que diariamente siguen sus contenidos en televisión y plataformas digitales. Más de 33 millones de personas en televisión y otros 36 millones en digital consumieron contenidos de TV Azteca tan solo el día de ayer.
Mientras desde el poder se lanzan descalificaciones, TV Azteca sostiene que continuará informando con hechos, datos verificables y cobertura crítica sobre la realidad que enfrenta el país.