La dirigencia nacional de Morena ha optado por el silencio tras un doble revés del Instituto Nacional Electoral (INE). El organismo electoral determinó restarle 160 mil afiliados al partido tras detectar que no se pudo demostrar su autenticidad. A este golpe se suma la omisión sistemática del partido, que ha ignorado 10 oficios enviados por el INE solicitando información sobre militantes que aparecen duplicados en organizaciones que buscan convertirse en nuevos partidos políticos.
Este vacío de información ocurre en el partido que "no tiene llenadera": Morena se ha consolidado como el mayor receptor de financiamiento público en un país que, de por sí, es el que más dinero destina a partidos en toda América Latina.
La Secretaría de Organización de Morena, encabezada por Andrés Manuel López Beltrán, se negó a revelar el costo de más de 11 millones de credenciales de afiliados.
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) April 6, 2026
El partido argumenta que sus gastos ya son fiscalizados, pese a recibir más de 18 mil millones de pesos en… pic.twitter.com/bFvnQ4zQVR
El multimillonario botín de la "Cuarta Transformación"
Entre 2018 y 2026, Morena ha recibido la estratosférica cifra de 18,348 millones de pesos de financiamiento público. Este monto casi duplica los 11 mil millones entregados al PAN y supera por mucho los 10 mil millones del PRI. Aunque el sistema de reparto del INE se basa en el número de votos para evitar dinero ilegal, la oposición denuncia que la transparencia brilla por su ausencia en el partido oficialista.
La opacidad llega a tal grado que Morena se niega a informar el costo total de las más de 11 millones de credenciales que está entregando a sus militantes. ¿Quién está detrás de este proceso? Nada menos que Andrés Manuel López Beltrán, el hijo del expresidente López Obrador, quien hoy maneja los hilos de la estructura interna del partido.
Cuentas opacas bajo el mando de "Andy" López Beltrán
Pese a las exigencias de transparencia, el partido argumenta que no revelará el monto invertido ni quiénes son las empresas proveedoras de las credenciales, escudándose en que el INE ya revisa sus gastos permanentemente. Esta negativa a rendir cuentas sobre contratos y proveedores alimenta las sospechas sobre el origen y destino real de los recursos en la era de López Beltrán.
Hasta el momento, no existen sanciones ni investigaciones oficiales por esta falta de claridad. Morena sigue operando en la sombra informativa, mientras el INE continúa esperando respuesta a los requerimientos sobre su padrón inflado. En el país de los partidos ricos, Morena sigue siendo el rey de la opacidad.
