El proceso para designar a tres nuevos consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) ha encendido las alertas entre actores políticos, ante el riesgo de que se comprometa la autonomía del organismo encargado de organizar las elecciones en México.
De acuerdo con el avance de la selección, actualmente solo permanecen 50 aspirantes de un total inicial de 500, en una etapa decisiva donde, según críticas, comienzan a perfilarse nombres con presuntos vínculos cercanos al oficialismo. Esta situación ha generado sospechas sobre una posible “colonización” del árbitro electoral.
Perfiles cercanos al poder avanzan en la contienda
Entre los aspirantes que destacan se encuentra Arturo Chávez López, actual director de Talleres Gráficos de México, quien fue nombrado en ese cargo por la presidenta Claudia Sheinbaum. A pesar de contar con experiencia limitada en materia electoral, obtuvo calificaciones casi perfectas en el proceso de evaluación. El propio aspirante ha defendido su trayectoria señalando que ha participado como ciudadano en casillas electorales y en procesos políticos.
Otro de los perfiles señalados es Bernardo Valle, exconsejero del Instituto Electoral de la Ciudad de México, quien además participó en la redacción de la reforma electoral impulsada por el oficialismo, la cual ha sido calificada como fallida por sus críticos.
A la lista se suma Armando Ambriz Hernández, magistrado electoral en la Ciudad de México, identificado como cercano al diputado morenista Ricardo Monreal. También figuran nombres vinculados al interior del propio INE, como Jesús Octavio García, actual director de Administración, y Fernanda Romo, directora de Procedimientos.
Oposición denuncia falta de transparencia
Desde la oposición, las críticas han sido contundentes. Señalan que el proceso carece de transparencia y que podría derivar en el control total del INE por parte del oficialismo. Advierten que la designación de estos tres consejeros sería clave para inclinar las decisiones dentro del Consejo General.
Actualmente, la presidenta del INE, Guadalupe Taddei, cuenta con el respaldo coincidente de al menos cuatro consejeros, por lo que la incorporación de un voto adicional le permitiría consolidar mayoría en las decisiones del órgano electoral.
Diversas voces han advertido que “las cartas ya están marcadas” y que el proceso podría concluir con la imposición de perfiles afines al gobierno, lo que, aseguran, terminaría por debilitar la independencia del instituto.
Mayoría en San Lázaro, factor decisivo
La designación de los nuevos consejeros requiere una mayoría calificada en la Cámara de Diputados, un escenario que favorece al oficialismo, que cuenta con los votos necesarios para concretar los nombramientos.