Estados Unidos comenzó el retiro progresivo de sus tropas en Siria como parte de una transición "deliberada y basada en condiciones", confirmaron funcionarios estadounidenses al WSJ
este miércoles 18 de febrero. La decisión apunta al cierre de una operación militar que se ha mantenido por casi una década en territorio sirio.
De acuerdo con reportes citados por autoridades bajo condición de anonimato, cerca de mil efectivos de Estados Unidos serán retirados completamente en los próximos meses, marcando un giro en la presencia militar estadounidense en Siria.
¿Qué implica el retiro militar de Estados Unidos en Siria?
El repliegue ya se habría concretado en bases estratégicas como Al Tanf, ubicada en la frontera entre Siria, Jordania e Irak, y en instalaciones del noreste sirio. Las fuerzas restantes saldrían en un plazo aproximado de dos meses.
Funcionarios señalaron que la transición militar no significa el abandono de la estrategia contra ISIS.
"Las fuerzas estadounidenses siguen preparadas para responder a cualquier amenaza de ISIS que surja en la región mientras apoyamos los esfuerzos liderados por nuestros socios para prevenir el resurgimiento de la red terrorista", indicó un alto funcionario.
La presencia militar de Estados Unidos en Siria comenzó como parte de la coalición internacional para combatir al grupo extremista y evitar su reorganización tras la pérdida de territorio.
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¿Está relacionado con tensiones en Medio Oriente?
Autoridades aclararon que la decisión no está vinculada al despliegue naval y aéreo actual de Estados Unidos en la región. Esas fuerzas permanecen activas en un contexto separado, ante posibles escenarios relacionados con Irán.
El gobierno de Estados Unidos ha reiterado que mantendrá operaciones selectivas contra células activas de ISIS, incluso con menor presencia física permanente en Siria.
El cierre de una etapa militar en Siria
La operación militar estadounidense en Siria se extendió por una década y fue parte central de la estrategia regional en Medio Oriente. El retiro total marcaría el fin formal de una fase de intervención directa, aunque Washington mantiene la postura de vigilancia y respuesta rápida ante cualquier reorganización extremista.
El proceso continúa en desarrollo mientras se ejecuta la salida escalonada del personal militar estadounidense.
