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Estos son los retos que enfrenta Peter Magyar, sucesor de Orbán en Hungría

Péter Magyar asume como primer ministro de Hungría poniendo fin a la era de Viktor Orbán.

Peter Magyar en su inauguración como Primer Ministro
|Reuters

Hungría ha despertado en una nueva era. Este sábado, en una ceremonia sobria dentro del Parlamento neogótico de Budapest, Péter Magyar ha jurado como primer ministro, poniendo fin a 16 años de hegemonía de Viktor Orbán. Con 140 votos a favor de su plataforma Tisza, Magyar hereda un país que no solo pide un cambio de caras, sino un "cambio de sistema".

Sin embargo, tras la euforia de la investidura y los vítores a orillas del Danubio, el nuevo mandatario de 45 años enfrenta una carrera de obstáculos institucional y social sin precedentes en la Unión Europea.

Desmantelar la "máquina de propaganda"

El reto más urgente es romper el monopolio informativo que Orbán construyó durante tres lustros. Magyar ha sido tajante: "Esta fábrica de mentiras llegará a su fin".

Muchos ciudadanos en zonas rurales viven en una "realidad alternativa" tras años de consumir medios estatales que pintaban a la oposición como enemigos de la paz. Desmantelar esta red, donde los empresarios afines a Orbán controlan medios privados y la publicidad estatal, será una tarea lenta y compleja.

Restaurar el Estado de derecho y los Fondos de la UE

La economía húngara está estancada y gran parte de la solución pasa por Bruselas.

Desbloquear 18,000 millones de euros en fondos europeos que fueron congelados debido a las violaciones de Orbán a la independencia judicial.
Los mercados ya han reaccionado con optimismo (el forinto subió un 8%), pero Magyar debe demostrar reformas reales en la lucha contra la corrupción y la independencia de los jueces para que el dinero fluya.

Una política exterior en equilibrio

Magyar ha prometido devolver a Hungría al corazón de Europa, pero la opinión pública húngara es cautelosa.

Aunque Magyar busca cercanía con la UE, los sondeos indican que los húngaros aún recelan del acceso de Ucrania al bloque y dependen de la energía rusa. El nuevo primer ministro deberá balancear su lealtad a la OTAN y la UE con la realidad energética y el sentimiento nacionalista que Orbán cultivó con éxito.

Desalojar el "entramado" orbanista

Orbán no solo gobernó; colonizó las instituciones. Magyar ha dado un ultimátum para que los altos cargos afines al antiguo régimen abandonen sus puestos antes de fin de mes. Limpiar la administración pública de leales a Fidesz sin paralizar el Estado será una prueba de fuego para su capacidad de gestión.

Mantener la estabilidad económica

Existe la expectativa de que Hungría se una al euro, pero los expertos advierten que esto requeriría ajustes fiscales duros. Magyar debe decidir si prioriza la estabilidad macroeconómica o mantiene el gasto público para no perder el apoyo de las clases más desfavorecidas que aún temen que el cambio de régimen traiga inestabilidad.

"Aprenderemos a vivir como una sola nación de nuevo", prometió Magyar en su discurso. Su éxito dependerá de si logra convertir la "disonancia cognitiva" de los votantes de Orbán en una nueva confianza ciudadana, o si la maquinaria que hoy intenta desarmar termina por engullirlo.

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