En una Plaza Roja blindada y notablemente despojada de su habitual músculo metálico, Vladimir Putin encabezó este 9 de mayo un Desfile de la Victoria en Moscú marcado por la austeridad militar y la retórica de confrontación. Por primera vez en años, el desfile —que conmemora el triunfo sobre la Alemania nazi— no contó con vehículos blindados ni misiles balísticos, una señal de que, tras cuatro años de conflicto, "los tanques están ocupados en el frente", según justificaron fuentes del Kremlin.
A pesar de la tregua de tres días anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump el pasado viernes, el ambiente en Moscú fue de preguerra. Apenas concluyó el evento, el Ministerio de Defensa ruso acusó a Ucrania de romper el alto al fuego, poniendo en duda la estabilidad del acuerdo impulsado por Washington.
Putin contra el bloque de la OTAN
Durante su discurso, Putin no dudó en vincular la gesta soviética de la Segunda Guerra Mundial con la actual "operación militar especial". Ante cientos de militares, el mandatario ruso calificó a Ucrania como una "fuerza agresiva" y denunció que el país vecino está siendo "armado y apoyado por todo el bloque de la OTAN".
"La gran hazaña de la generación de vencedores inspira a los soldados que hoy cumplen los objetivos... No importa cuánto cambien las tácticas militares, el futuro del país lo asegura la gente", sentenció Putin, en un intento de movilizar el sentimiento patriótico frente a lo que llamó una amenaza existencial para Rusia.
La guerra comenzó el 24 de febrero de 2022 con la ofensiva de Moscú contra Ucrania y una ola inmediata de sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea.
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Rusia avanzó en el terreno, pero el envío de misiles HIMARS permitió a Kiev recuperar posiciones clave.
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Un desfile con invitados clave
La ausencia de armamento pesado fue el detalle más comentado. La explicación oficial fue la "situación operativa actual", priorizando el equipo en el campo de batalla frente a la exhibición en la capital. No obstante, el evento sirvió para medir los apoyos diplomáticos de Moscú:
- El invitado de la UE: Robert Fico, Primer Ministro de Eslovaquia, fue el único representante de la Unión Europea presente, reuniéndose con Putin antes del desfile.
- Aliados estratégicos: Asistieron el líder bielorruso Alexander Lukashenko, el Rey de Malasia y el presidente de Uzbekistán.
- Presencia sorpresa: Soldados de Corea del Norte marcharon junto a las tropas rusas, subrayando la creciente alianza militar entre Pyongyang y Moscú.
La tregua de Trump en la cuerda floja
El desfile se llevó a cabo bajo la sombra de la mediación de Donald Trump. Aunque el cese al fuego de 72 horas parecía sostenerse durante el paso de las tropas por la Plaza Roja, las acusaciones de Moscú tras la ceremonia sugieren un colapso inminente.
Mientras en ciudades como Vladivostok y San Petersburgo se realizaron marchas del "Regimiento Inmortal", otras localidades cancelaron sus festejos por temor a ataques con drones ucranianos. Para Putin, este 9 de mayo ha sido un ejercicio de resistencia: un líder que, ante una plaza sin tanques, intenta convencer a su pueblo de que la victoria sigue siendo el único destino posible.
