¡Paraíso en México! En la sierra de Tabasco, entre montañas cubiertas de selva y el murmullo constante del agua, se esconde uno de los sitios naturales más sorprendentes del país: una reserva ecoturística en Tapijulapa, Tacotalpa, donde el paisaje mezcla cuevas, cavernas, ríos sulfurosos y una biodiversidad fuera de lo común.
Más de 47 hectáreas de naturaleza resguardan un sistema de agua con azufre que se extiende por más de un kilómetro y medio, formando pozas azuladas conocidas como el “Ojo de Agua”, un punto que se ha convertido en atractivo para visitantes nacionales y extranjeros.
¿Por qué estos peces son tan especiales en Villa Tapijulapa?
En estas aguas habita una especie conocida popularmente como “sardina ciega”, junto con otras variedades de peces pequeños. De acuerdo con José Luis Gutiérrez, guía turístico local, una de las especies corresponde a la Poecilia mexicana, adaptada a estas condiciones extremas.
Según explican guías y especialistas de la región, estos peces no sobreviven fuera del agua sulfurosa, ya que dependen de su composición rica en azufre e hidrógeno sulfurado.
El biólogo Carlos Alberto Cordero señala que estas condiciones hidrológicas hacen que los peces se orienten por la presión del agua, y no por la luz, debido al entorno de cuevas.
¿De dónde viene el color y el olor del agua en la reserva ecoturística en Tapijulapa?
El tono azulado y el olor característico provienen de los minerales y formaciones calizas del subsuelo; parte del sistema hidrológico está vinculado a la microcuenca influenciada por el volcán El Chichonal, lo que aporta minerales al recorrido del agua.
Al salir, el agua es cristalina, pero al contacto con las rocas se torna blanquecina; habitantes y guías atribuyen además propiedades benéficas para la piel al lodo mineral del lugar, usado de forma tradicional como mascarilla.
“La Pesca de la Sardina” en Villa Tapijulapa
La zona también es escenario del ritual zoque de “La Pesca de la Sardina”, celebrado en Semana Santa como ofrenda ancestral para agradecer por los alimentos, una tradición que une naturaleza, historia y espiritualidad.
El recorrido culmina en una cascada de 16 metros que alimenta el río Oxolotán, cerrando un circuito natural que muchos consideran parada obligatoria en Tabasco; ¿conocías este rincón donde la ciencia y la tradición se encuentran bajo tierra?