La violencia en la zona serrana del estado de Chihuahua continúa. La mañana del lunes 5 de junio se registró una balacera en la comunidad de Santa Anita, en el municipio de Guachochi, la agresión fue dentro y fuera de la iglesia y varias viviendas de la comunidad; al menos 700 balazos fueros disparados en la zona.
En las imágenes difundidas en redes sociales se puede observar cómo quedó la iglesia, con cientos de orificios por los impactos de bala, además de que afuera del templo abandonaron un cuerpo decapitado y los restos de una camioneta incendiada.
En el lugar de los hechos fueron asegurados más de 700 casquillos percutidos de diversos calibres; a la zona acudieron varios elementos de la agencia estatal de investigaciones, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Guardia Nacional, Secretaria de Seguridad Pública estatal y la Policía Municipal de Guachochi, para realizar las investigaciones correspondientes.
Se realizó el levantamiento del cuerpo para llevarlo a las instalaciones del Servicio Médico Forense y realizarle la necropsia de ley correspondiente, el cual más tarde fue identificado como Claudio González Cruz, de 21 años de edad. La madre del joven asesinado pidió al párroco de la iglesia Enrique Urzúa ayuda para saber hacia dónde se habían llevado el cuerpo de su hijo, por lo que la trasladó a la cabecera municipal.
Mediante varios mensajes difundidos en su cuenta de Twitter, el sacerdote de Guachochi suplicó: "En nombre de nuestras comunidades lastimadas pido a quienes provocan sufrimiento y muerte que se toquen el corazón, somos hermanos y no es posible que no sientan nada a ver cómo una comunidad completa sale dejando todo a la buena de Dios.
El sacerdote les pidió dejar las armas: "Les digo desde el corazón: queridos hermanos, porque lo somos, dejen las armas, hay mucha vida que Dios nos ofrece en estás hermosas tierras, sus familias también sufren cuando les matan, cuando no sabes de ustedes".
Además, hizo un llamado a las autoridades civiles "que hagan su trabajo, nos sentimos solos. Sentimos que no hay quien esté con nosotros, quien nos acompañe y nos proteja. Hoy estas comunidades: Santa Anita, El Rosado y Nacachi, están desolados, los mestizos que tienen un vehículo han podido desplazarse, pero nuestros hermanos indígenas no y no pueden salir por víveres, tienen miedo. Pido presencia permanente del Estado en nuestros pueblos para que la gente pueda regresar a sus hogares".
La gente de Guachochi tiene miedo
El padre Javier Ávila, presidente de la Comisión, Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos fe la Comunidad Jesuita dio a conocer el posicionamiento de la iglesia ante este ataque.
"Nos deja más incertidumbre que paz, que tranquilidad, es muy claro que la paz sigue ausente que la injusticia, el crimen y la impunidad se siguen paseando por el estado, eso es muy lamentable".
Y refirió que cuando se enteró que rafaguearon la capilla y habían aventado el cuerpo de una persona ahí afuera de la capilla, pensó: "creo que ya llegaran al terreno y algunos espacios sagrados para el pueblo, no importa qué iglesia sea, qué religión sea, son espacios sagrados y punto".
Además, reveló que los ciudadanos temen por su seguridad y algunos ya han escapado del lugar: "El párroco de allá está muy preocupado lógicamente... Dice, nos preocupa mucho la gente está asustada. Ellos de todas maneras tienen que seguir visitando, van para allá a ver que esta sucediendo, como está la gente".
Sobre el ataque la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos hizo una declaración: "No, no fue un mensaje a la comunidad católica, no fue un mensaje en el templo, fue de otro tipo".
¿Qué pasó en Guachochi según las autoridades?
Autoridades que conforman el Operativo Conjunto desplegado en el municipio de Guachochi, aproximadamente a las 11:30 del lunes 5 de junio, atendieron el reporte de detonaciones en la comunidad de Santa Anita.
Por ello, se ordenó un operativo integrado por efectivos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), de Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE), Ejército Mexicano, Guardia Nacional y Seguridad Pública municipal.
A las afueras de la iglesia de la comunidad localizaron un cuerpo sin vida de una persona del sexo masculino, de aproximadamente 35 años de edad, el cual presentaba heridas por arma de fuego y había sido decapitado.
Vestía ropa tipo militar de color verde, pechera de color café, guanteletas color negro, botas tácticas de color negro y cinto color negro. La iglesia, así como dos viviendas deshabitadas, presentaban diversos impactos de proyectil de arma de fuego.
En la escena se aseguró lo siguiente:
- Camioneta tipo pick up, marca Chevrolet, línea Silverado, totalmente calcinada
- 422 casquillos calibre 7.62x39
- 19 cartuchos calibre 7.62x39
- 295 casquillos calibre .223
- 3 casquillos calibre 40 mm
- 2 casquillos calibre 9 mm
- 1 granada de fragmentación
Personal de Unidad de Servicios Periciales se hizo cargo del procesamiento de la escena, así como del traslado del cuerpo a un anfiteatro para la necrocirugía de ley.
