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Ibuprofeno y antibióticos en el Río Atoyac encienden alertas por riesgo ecológico, revela estudio

Analizan 29 puntos del Río Atoyac y la Presa de Valsequillo y detectan 21 fármacos en el 97% de los sitios, con concentraciones de naproxeno de hasta 4400 ng/L.

Hallan ibuprofeno, naproxeno y antibióticos en 29 puntos del Río Atoyac
Estudio revela analgésicos, antibióticos en Puebla y Tlaxcala; el ibuprofeno ya genera riesgo ecológico directo.|IA

Un estudio científico que analizó 29 puntos de la cuenca del Río Atoyac, el Río Zahuapan y la Presa de Valsequillo confirmó la presencia recurrente de residuos de medicamentos de uso humano en el agua. La investigación determinó que los rastros de fármacos se detectaron en hasta el 97% de las estaciones de monitoreo ubicadas entre Puebla y Tlaxcala.

El trabajo, elaborado por los investigadores Jaime Dueñas-Moreno, Abraham Mora y Jürgen Mahlknecht, evaluó la presencia de 45 compuestos farmacéuticos activos, identificando 21 de ellos junto con un metabolito a lo largo del sistema hídrico.

El mapa de los "fármacos flotantes": Naproxeno y trimetoprima encabezan las mayores concentraciones

La radiografía del agua arrojó la presencia constante de sustancias de consumo masivo. El hallazgo más abrumador lo encabeza el naproxeno, un analgésico común que apareció en 28 de los 29 puntos analizados, alcanzando picos de concentración de hasta cuatro mil 400 nanogramos por litro.

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A la lista se suma la trimetoprima, un antibiótico localizado en 27 de las 29 estaciones de muestreo, además de rastros recurrentes de ibuprofeno, sulfametoxazol, claritromicina, clindamicina y anticonvulsivos como la carbamazepina.

Lejos de diluirse o desaparecer, la concentración de estos fármacos encuentra sus puntos más altos justo aguas abajo de las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR). El dato desnuda una falla estructural: las instalaciones actuales están diseñadas para procesar materia orgánica y contaminantes tradicionales, pero carecen de la tecnología necesaria para neutralizar los compuestos químicos de las medicinas modernas. Así, el agua "tratada" regresa al río cargada con los residuos del botiquín doméstico.

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Siete medicamentos permanecen sin degradarse en el embalse de la Presa de Valsequillo

El viaje de estos contaminantes culmina en la Presa de Valsequillo, donde el problema adquiere un matiz aún más crítico. En el embalse, medicamentos como la carbamazepina, la clindamicina y varios antibióticos mostraron niveles casi constantes a lo largo del tiempo.

A diferencia de otros residuos que se degradan con el paso de los días o por la acción de la luz solar, estos compuestos han demostrado ser recalcitrantes: permanecen intactos en la presa, transformando el cuerpo de agua en un almacén permanente de farmacéuticos.

El ibuprofeno representa un riesgo ecológico directo para las especies acuáticas

Más allá del número en el laboratorio, la presencia constante de estas sustancias ya tiene consecuencias medibles en el ecosistema. A través de modelos probabilísticos de riesgo ecológico, el estudio concluyó que los niveles actuales de ibuprofeno representan un peligro claro y directo para las especies acuáticas de la cuenca, mientras que fármacos como el diclofenaco y la trimetoprima mantienen encendidas las alertas por su potencial toxicidad acumulativa.

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El estudio, publicado en la revista especializada Journal of Environmental Management, evidencia que la contaminación del Atoyac ya no es solo cuestión de dunas industriales o aguas negras, sino de una huella química cotidiana que exige rediseñar de fondo el tratamiento de agua en la región.

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