La ausencia de Nemesio Rubén Oseguera,"El Mencho”, ha generado una ola de especulaciones sobre el futuro mando de una de las agrupaciones delictivas con mayor alcance global. A diferencia de otras organizaciones criminales históricas, como las de Sinaloa o Tijuana, que operaban bajo estructuras familiares similares a las mafias italianas, el grupo de Jalisco enfrenta una ruptura en su cadena de mando natural.
Esta fragmentación se debe principalmente a que el hijo del líder original, apodado “El Menchito”, fue arrestado y enviado a Estados Unidos, mientras que un hermano del cabecilla, quien participaba activamente en las operaciones, también permanece bajo custodia.
La ruptura del linaje familiar y el ascenso de una dirección colegiada
Ante el debilitamiento del núcleo familiar, la dirección de la estructura parece haber recaído en una jefatura de carácter colegiado. En este círculo de poder destacan cuatro figuras principales: Juan Carlos Valencia, identificado como “El 03"; Audias Flores, bajo el alias de “El Jardinero” y quien es hijastro del fundador; Ricardo Ruiz Velasco, conocido como “El Doble R"; y Hugo Gonzalo Mendoza Gaitán, apodado “El Sapo”. Este último se perfila como el elemento con mayores posibilidades de asumir el control total debido a la confianza que el antiguo jefe depositaba en él, incluso por encima de sus propios parientes políticos.
“El Sapo” se ha distinguido por implementar tácticas de combate de extrema agresividad. Entre las acciones que se le adjudican resalta la utilización de tecnología aérea con explosivos y el uso de vehículos con detonantes, similares al artefacto que impactó una sede de la Guardia Nacional en el municipio de San Juan de los Lagos.
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El nivel de sofisticación en el manejo de estos dispositivos ha llevado a realizar comparativas con los conflictos bélicos actuales, como el de Ucrania, donde se han perfeccionado sistemas para operar o neutralizar naves no tripuladas.
Para consolidar su dominio, Mendoza Gaitán ha estructurado una fuerza de choque compuesta por personal con formación militar de alto nivel. Su guardia personal y círculo de seguridad más cercano están integrados por antiguos combatientes de élite internacionales. Entre sus filas se encuentran exguerrilleros de origen colombiano ya retirados, así como veteranos que participaron en la guerra de Ucrania.
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Además de estos combatientes, la organización ha incorporado a su estructura a kaibiles, quienes son soldados con entrenamiento especializado del ejército de Guatemala.
De hecho, los informes de inteligencia y testimonios de subordinados capturados señalan que un integrante de este grupo militar guatemalteco funge actualmente como la mano derecha de “El Sapo”. Con este respaldo bélico y su historial de operatividad, Mendoza Gaitán se posiciona como el relevo principal para dirigir el destino de esta corporación criminal en la etapa posterior a la era de Oseguera.